Ray Bradbury: Una visión dual de The Golden Apples of the Sun y The Ray Bradbury Theater by William R Ocasio
En este Blog encontrarán cuentos, poesía, ensayos y reseñas de libros tanto en español como en inglés de mi autoría. / In this Blog you will find short stories, poetry, essays and book reviews both in english and spanish written by me.
“Historia (Inquiry); so that the actions of people will not fade with time.”
―Herodotus
The Histories of Herodotus of Halicarnassus
"That is war... To defeat foes in the name of a country. The states affairs of the enemy are inconsequential."
The Histories of Herodotus of Halicarnassus
"That is war... To defeat foes in the name of a country. The states affairs of the enemy are inconsequential."
-Marco
Radiant Historia (videogame)
"The Wheel of Time turns, and Ages come and pass, leaving memories that become legends. Legends fades to myth, and even myth is long forgotten when the Age that give it birth comes again."
Radiant Historia (videogame)
"The Wheel of Time turns, and Ages come and pass, leaving memories that become legends. Legends fades to myth, and even myth is long forgotten when the Age that give it birth comes again."
-Robert Jordan
The Wheel of Time
"Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion."
The Wheel of Time
"Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion."
-Francis Bacon: Essays LVIII.
(Epígrafe en "El Inmortal" de Jorge Luis Borges)
©William Rosado Ocasio, 2012-2016
Prohibido el uso de cualquier material escrito en este blog para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
(Epígrafe en "El Inmortal" de Jorge Luis Borges)
"¿Y a mí qué me importa el futuro? Sin duda, Seldon lo habrá previsto y se habrá preparado para él. Llegarán otras crisis en el futuro, cuando el poder del dinero esté tan muerto como fuerza histórica como lo está ahora el de la religión. Que mis sucesores resuelvan sus problemas, como yo he resuelto el nuestro."
-Isaac Asimov
Los príncipes comerciantes
Fundación
©William Rosado Ocasio, 2012-2016
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martes, 22 de enero de 2013
sábado, 20 de octubre de 2012
“El Reino de la Narrativa: desde la literatura hasta el videojuego” -Ensayo-
“El Reino de la Narrativa:
desde la literatura hasta el videojuego”
William Rosado
Ocasio
La narración
como parte de la literatura desde que el ser humano practica el ejercicio oral
de contar acontecimientos e historia (que no solo involucran lo social sino lo
cultural), ha transformado lo cotidiano en algo sublime que trasporta al
receptor a un estado catatónico en el que la ficción se encarna en la piel del
inducido engaño. Es inevitable buscar sentido entre el laberinto de palabras y
clichés. Exhalar entre cada punto y coma de lo escrito. En sus orígenes la
narración era oral, como posiblemente se narrara la Ileada y la
Odisea ante de la trascripción de Homero, o en la Edad Media los juglares y
sus fantásticas historias relatadas una y otra vez en distintos poblados, y
cada versión único por aquellos cambios que surgen para evitar la repetición de
la misma historia de la misma manera. Luego llega la tradición escrita y
comenzamos a ver romances medievales como Tristan e Iseo, El Caballero del León de Chrétien de
Troyes o los Lais de María de Francia, y mucho más tarde la evolución
de estas historias por medio del nacimiento de la novela y el cuento como
género. Todos hoy día tenemos acceso a estas obras y miles más, pero hay algo
que ha surgido, (y que a mi parecer) es un nuevo método de narrativa posterior
al cine: El videojuego.
El videojuego
tiene sus orígenes en 1947 con unos simulacros computarizados de misiles, pero
no es hasta el 1952 que vemos lo que es el primer videojuego llamado: “OXO”, el
cual era parte de la tesis doctoral de Alexander Sandy Douglas para Cambridge
en Inglaterra. Así a través de las décadas
continúa el surgimiento de juegos como “Tennis for two”, “Spacewar”, “Galaxy
Game”, “Pong”, hasta los más conocido actualmente por medio de consolas individuales
en los hogares. No es hasta la Edad de Oro de los videojuegos en los ’80 que
vemos el desarrollo más profundo de este medio de entretenimiento. Mi principal
ejemplo será con la compañía Nintendo. Nintendo comenzó su incursión por medio
de aparatos de bolsillo con sencillos juego del emblemático personaje Donkey
Kong, lanzando cosas y el individuo controla a un personaje (del que luego
surge el famoso fontanero de Nintento: Mario). No fue hasta el nacimiento de
las consolas de 8 bits que vemos surgir historias de lo que antes era un
entretenimiento ocasional. Vemos surgir a Mario en su travesía para rescatar a
la princesa Peach, a Samus (de Metroid) combatiendo con alienígenas y a Link
recorriendo la tierra de Hyrule resolviendo acertijos para rescatar a la
princesa Zelda. Más tarde surgen otros como los muy conocidos Final Fantasy y
otras series con historias ricas y complejas.
En mi caso mi
primera consola de videojuegos lo fue el Super Nintendo Entertainment System(SNES) y mi
primer juego lo fue “The Legend of Zelda: A Link to the Past”, juego el cual a
mi corta edad (no más de cinco o seis años) no comprendía y no fue hasta trece
años después que puede terminarlo. Durante las últimas dos décadas el
videojuego a evolucionado rápidamente volviéndose más complejo y profundo, con tramas
interesantes que permiten al usuario no solo conocer la historia (como en un
filme) sino también le permite interactuar con el entorno del personaje y
conocer más afondo y con detalles estos mundo digitales. Mi mejor ejemplo es “The
Legend of Zelda”, un mundo mítico como aquellos que encontramos en los mitos
nórdicos, griego y muchos otros, pero sostenido en una mitología propia sin
elemento de nada que se haya visto anteriormente. La complejidad de esta serie
fue la que me llevó a ver el videojuego no solo como un método de
entretenimiento, sino también como una nueva forma de narración en la que el
usuario no solo conoce una historia sino que debe utilizar sus habilidades
cognitivas para avanzar. Puede que esto último suene repetitivo (a una oración
anterior), pero mi punto es el giro dramático que existe entre la literatura,
el cine y el videojuego. En la literatura analizamos el contenido cuidadosamente
además de entretenernos, pero sobre todo alienta a nuestra imaginación de
muchas maneras; el cine nos muestra una historia y su desenlace dejando muchas
veces muy poco a la imaginación; y el videojuego es un intermedio entre ambos,
nos muestra una historia en la que podemos explorar (a diferencia del cine)
mucho más a fondo, y que nos permite imaginar en los limites (y algunas veces
fuera) de lo que conozcamos dentro de la historia. La narrativa a tomado un
camino que tal vez muchos jamás esperaron, pero para bien o para mal podemos
añadir dentro del amplio reino de la narrativa a un nuevo inquilino junto al
cine y la inagotable (e inextinguible) literatura: fuente de toda creatividad
presente y futura.
martes, 28 de febrero de 2012
I.“The Pedestrian” en contexto del Flâneur, el Televisor, su Contraparte Televisiva y el Castigo Social -Ensayo-
Esta es la primera parte de mi tesina de bachillerato del programa de Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras para el curso de "El Cuento Moderno". En ella utilizé tres cuentos del reconocido escrito de ciencia-ficción Ray Bradbury, de su libro Las Doradas Manzanas del Sol (The Golden Apples of the Sun). Esta primera parte es sobre el cuento "The Pedestrian". Aquí se los dejo; si desean conocer el resto de este trabajo dejadmelo saber por medio de sus comentarios.
©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
“Was that a murmur of laugher from within a moonwhite House?
He hesitated,
but went on when nothing more happened. He
Stumbled over a
particular uneven section of sidewalk. The
Cement was
vanishing under flowers and grass. In ten years
Of walking by night or day, for thousands of miles, he
had
Never met another person walking, not once in all
time.”
-Ray Bradbury, “The
Pedestrian” (815)
El reconocido critico Harold Bloom comienza su libro
de recopilación de artículos (de distintos autores) sobre Ray Bradbury con una
nota que puede ser un poco desalentadora pero que en cierto punto refleja la
realidad de su escritura, y hasta cierto punto (en mi opinión) muestra la
inhumanidad de la humanidad dentro de los personajes de Bradbury: “Bradbury indeed is one of the masters of science fiction
and fantasy, and he is highly inventive and humane. His palpable failure is in style: his language is
thin, and his characters are names upon the page.” (Bloom 1). Claro que Brabdury seguía la fuente popular
literaria de su generación, la ciencia ficción, pero de entre todos los autores
del género que surgieron como Isaac Asimov, H. G. Wells, C. S. Lewis, Jules
Verne, entre otros, que tenían una característica mucho más compleja y
verdaderamente científica dentro del género, Bradbury nos cuenta historias de
ciencia ficción sin detalles técnicos, nos muestra un futuro de cohetes y
maquinas que al final acabaran con nosotros y con los estilos de vida más
tradicionales. La lectura es uno de ellos, al igual que el pasearse por la
ciudad, pues todo esto sería considerado retrograda como si alguien en tiempos
presentes pretendiera formar nuevamente la inquisición para perseguir a los
judíos o a los musulmanes y quemar libros que no les parecen corrector. Es casi
el retorno de un culto religioso de adoración a la máquina que te brinda
comodidad y peligro al mismo tiempo.
Comenzaré
con el cuento “The Pedestrian” que cuenta sobre los paseos nocturnos que suele
dar por la ciudad el señor Leonard Mead mientras el resto de la población se
encuentran reunidas en sus hogares observando el televisor. Suena algo
pintoresco escucharlo, puesto que hoy día vivimos parte de esa realidad, que
hace casi sesenta años Bradbury lo describiera no debe sorprendernos que el
televisor se convirtiera en uno de los artefactos domésticos principales del
ser humano. Leonard Mead es un caminante o paseante habitual, es lo que
Baudelaire llama el flâneur, aunque
si vemos bien en palabras de Domingo Faustino Sarmiento:
El español no tiene palabras para indicar aquel farniente de los italianos, el flaner
de los franceses porque son uno u otro en su estado normal. […] El flâneur persigue también una cosa, que
el mismo no sabe lo que es; busca, mira, examina, pasa delante, va dulcemente,
hace rodeos, marcha y llega al final… a veces a orillas del Sena, al bulevar
otras, o al Palais Royal con más frecuencia. (en Monteleone 79).
Es también curioso que el flâneur no es únicamente un caminante que observa, sino que en
palabras de Walter Benjamins:
Es la mirada del flâneur, en cuya
forma de vida todavía se asoma con un resplandor de reconciliación la futura y
desconsolada forma de vida del hombre de la gran ciudad. El flâneur está a un en el umbral, tanto de
la gran ciudad como de la clase burguesa. […] En ninguna de ellas se siente en
casa. Busca su asilo en la multitud. […] La multitud es el velo a través del
cual la ciudad habitual hace un guiño al flâneur,
como si se tratase de una fantasmagoría. (Pasajes 45).
Posiblemente cuando
comparamos que Leonard Mead se pasea solo mientras que el flâneur se pasea entre la multitud vemos el paralelismo de ambas
figuras. Mead busca lo mismo del flâneur,
que el flâneur busca de la multitud,
busca la compañía en la soledad de la calles, pudiese sonar contradictorio pero
el flâneur se pasea entre la multitud
intentando encontrar la compañía sabiendo que no va a encontrar nada al igual
que Leonard Mead cuando se pasea por las calles vacías en la noche y como en la
cita introductoria de este ensayo nunca en todos los años de caminar en la
noche se ha encontrado con otra persona. Es una sociedad tan idealizada que el
único caminante de la ciudad se pasea en la soledad, acompañado por las aceras
vacías y las carreteras libres de vehículos porque la población tiene otro
medio de relacionarse muy particular que posiblemente un Baudelaire con su flâneur
parisino no hubiese imaginado. Cuando comparamos el cuento con el episodio de la
serie televisiva The Ray Bradbury Theater nos encontramos con la misma idea del
caminante, pero esta vez el caminante no va solo sino acompañado de un amigo al
que convenció, otro aspecto diferente es el de la ilegalidad de su salida
nocturna ya que por ello pueden ser arrestados, además de que curiosamente
siendo a única supuesta patrulla de toda la ciudad (en el cuento la patrulla es
un automóvil y en el episodio un helicóptero, ambos automatizados) siempre dan a
parar con ellos, algo que en el episodio es poco creíble (más adelante
continuaré hablando sobre la patrulla). El flâneur toma otro concepto en el
episodio, pues ya esa soledad, ese compartir con otros caminantes se hace
posible al Mead trasmitirle su ideal a su amigo, de pasearse y observar el
paisaje, de lo que Benjamins tiene algo que decir al respecto: “El habitante de
la ciudad, cuya superioridad política sobre el campo se expresa de múltiples
maneras en el transcurso del siglo, intenta traer el campo a la ciudad. La
ciudad se extiende en los panoramas hasta ser paisaje,[…].” (Paisajes 40). En
el episodio el enfoque de la salida nocturna son los paisajes a diferencia del
cuento en el que el enfoque es mas el de caminar por la ciudad vacía y la
fuerte crítica al televisor.
El televisor vino a
substituir la soledad colectiva que existía entre las personas de la
muchedumbre de la urbe por una soledad individualizada, puesto que las personas
ya no tienen que abandonar del todo sus hogares para conocer que ocurre en el
mundo. Aunque si puede congregarse un grupo de individuos junto al televisor, la
experiencia se vuelve una personal ya que cada individuo puede recibir la
información de manera distinta y trasmitir a su vez algún descontento porque
otro individuo no haya visto o percibido lo mismo que él, lo que convierte al
televisor en una nueva fuente de ambigüedad. Leonard Mead dice en “The
Pedestrian”:
‘Hello,
in there,’ he whispered to every house on every side as he moved. ‘What’s up
tonight on Channel 4, Channel 7, Channel 9? Where are the cowboys rushing, and
do I see the United States Cavalry over the next hill to the rescue?’ […] ‘What
is it now?’ he asked the houses, noticing his wristwatch. ‘Eight-thirty P.M.?
Time for a dozen assorted murders? A quiz? A revenue? A comedian falling off
the stage?’ (Pedestrian
815).
El personaje de alguna manera se mofa de la actitud
colectaba de la muchedumbre reunida frente al televisor, mientras él se pasea
bajo el aire natural, ellos se encierran en la oscuridad de una soledad de
falsa colectividad y ambigüedad, que produce malestar tanto entre las masas
como en el individualismo.
In the U.S., the average person spends 40 percent of
his/her free time attending to television at some level (Robinson and Converse
1972). The average American family's television set is turned on for about six
hours per day. Ninety-eight percent of all households have television sets and
76 percent of the total population watches television on a given night during
prime time (U.S. Bureau of the Census 1990). At the current rate of growth,
there will be an average of two televisions per U.S. household in 1995. (Adams 118).
El televisor tal y como ocurre en “The Pedestrian” se ha
alojado en cada hogar de los Estados Unidos de América, con su programación y
fácil entretenimiento induce de manera inconsciente al aquel espectador a
sentarse y pasar horas muertas adquiriendo conocimiento que le puede ser de
relevancia al individuo, como puede que no. Esto es lo que Edward Relph nos
explica en la siguiente cita:
Mass
media conveniently provide simplified and selective identities for places
beyond the realm of immediate experience of the audience, and hence tend to
fabricate a pseudo-world of pseudo-places. And someone exposed to these
synthetic identities and stereotypes will almost inevitably be inclined to
experience actual places in terms of them-a fact not missed by the developers
of such real-life pseudo-places as Waikiki or Disneyland (1976, 58). (En Adams 121).
Luego de todo esto
aun tenemos por hablar del cuento el final, cuando Leonard Mead de regreso a su
casa es detenido por el único vehículo policiaco de la ciudad. Con esto regreso
a aquel punto que mencioné sobre las diferencias vehiculares entre el episodio
y el cuento. Hablamos sobre como Mead es detenido por la policía automatizada
(que no es controlada por ningún ser viviente a distancia sino por un robot) quien
cuestiona a Mead sobre sus razones para estar fuera de su casa, a lo que sus
respuestas parecen triviales a nosotros (“‘Walking for air. Walking to see’.”
(Pedestrian 817).), pero es muy posible que para las leyes de esa distopía
bradburiana fuera un crimen salir en la noche, el pensar fuera del parámetro
social del momento. Foucault dice: “Para ser útil, el castigo debe tener como
objetivo las consecuencias del delito, entendidas como la serie de desórdenes
que es capaz de iniciar.” (Foucault 86). ¿El castigo para Leonard Mead? Muy
simple, ser internado en el “Psychiatric Center for Reaserch on Regressive
Tendencies”, ya que al no estar casado el conductor robótico no tiene forma de
verificar su cuartada.(Bradbury 818). ¿Pero de que cuartada habla? Mead
pregunta el por qué de su arresto y esa es toda la respuesta que le entrega el
robot. ¿Es que caso se criminaliza a los seguidores de la “vieja escuela” (con
ello me refiero a las personas que como Mead conservan costumbre del pasado)?
¿Se teme que la población siga su ejemplo y el futuro se vea detenido por una
línea de pensamiento? ¿Existe la suficiente substitución de humanos por
maquinas para que estas como las historias de Isaac Asimov [I, Robot] lleguen a
razonar su posible desaparición si de alguna manera se comienza el
desprendimiento de los equipos tecnológicos menores? Todo esto únicamente lo
digo en el contexto del cuento ya que el final del episodio termina de forma
distinta. El helicóptero puede ser claramente la idea que Foucault presenta
como el panóptico (que también aplica a la visión del cuento en cuanto a las
rígidas leyes y reglas que se tiene en las prisiones para el control total de
los reos), un centro carcelario ideal que con una distribución arquitectónica
especifica le permite al vigilante desde una torre en el centro observar a
todos los prisionero:
Basta entonces situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada
celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar. […] Tantos
pequeños teatros como celdas, en los que cada actor está solo, perfectamente
individualizado y constantemente visible. […]Cada cual, en su lugar, está bien
encerrado en una celda en la que es visto de frente por el vigilante; pero los
muros laterales le impiden entrar en contacto con sus compañeros. Es visto,
pero él no ve, […]. (Foucault 204-205)
El helicóptero es la torre que todo lo observa en la
ciudad, no hay nada que se le escape, apunta con su foco el punto especifico,
de esta manera encuentran a Mead y Stockwell (que no aparece en el cuento)
ocurre el mismo intercambio de palabras que en el cuento con la diferencia de
la falta de emoción de Mead y sin cuestionar demasiado el por qué del arresto
ya que el episodio tiende a ser más claro y nos muestra que el gobierno parece
ser uno totalitario. Luego de toda una visión futurística de los cincuenta, de
apreciar al flâneur como el poeta
ambulante que es Leonard Mead, de apreciar el extraño castigo que sufre y la
visión panóptica y ominosa de la sinrazón social de esta distopía solo queda
pasar al siguiente tema y ver qué nuevo juego propone Bradbury.
Referencias Bibliográficas:
1. Adams, Paul C. “Television as
Gathering Place”. Annals of the
Association of American
Geographers, Vol.
82, No. 1 (Mar., 1992), p.117-135 Taylor & Francis, Ltd. PDF. 28 de
noviembre de 2011.
2.
Benjamin, Walter. Libro
de los Pasajes. Madrid: Ediciones Akal. 2005. PDF. 10 de
diciembre de 2011.
3. Bloom, Harold. Ray Bradbury. New York: Chealsea House, 2011. PDF. 10 de diciembre
de 2011.
4. Bradbury Ray. “The Pedestrian”. The Golden Apples of the Sun. New
York: Harper
Collins Publishers 2011. p.814-819. Libro. 10 de diciembre de 2011.
5. Bradbury, Ray. The Ray
Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip
Dayton. Director: various
directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.
6. Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de
2011.
7.
Monteleone, Jorge.
“Baldomiro Fernández Moreno, Poeta Caminante”
Cuadernos
Hispanoamericanos. Vol. 429. (marzo 1986) p.79-82. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
PDF.
10 de diciembre de 2011.
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