Ray Bradbury: Una visión dual de The Golden Apples of the Sun y The Ray Bradbury Theater by William R Ocasio
En este Blog encontrarán cuentos, poesía, ensayos y reseñas de libros tanto en español como en inglés de mi autoría. / In this Blog you will find short stories, poetry, essays and book reviews both in english and spanish written by me.
“Historia (Inquiry); so that the actions of people will not fade with time.”
―Herodotus
The Histories of Herodotus of Halicarnassus
"That is war... To defeat foes in the name of a country. The states affairs of the enemy are inconsequential."
The Histories of Herodotus of Halicarnassus
"That is war... To defeat foes in the name of a country. The states affairs of the enemy are inconsequential."
-Marco
Radiant Historia (videogame)
"The Wheel of Time turns, and Ages come and pass, leaving memories that become legends. Legends fades to myth, and even myth is long forgotten when the Age that give it birth comes again."
Radiant Historia (videogame)
"The Wheel of Time turns, and Ages come and pass, leaving memories that become legends. Legends fades to myth, and even myth is long forgotten when the Age that give it birth comes again."
-Robert Jordan
The Wheel of Time
"Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion."
The Wheel of Time
"Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion."
-Francis Bacon: Essays LVIII.
(Epígrafe en "El Inmortal" de Jorge Luis Borges)
©William Rosado Ocasio, 2012-2016
Prohibido el uso de cualquier material escrito en este blog para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
(Epígrafe en "El Inmortal" de Jorge Luis Borges)
"¿Y a mí qué me importa el futuro? Sin duda, Seldon lo habrá previsto y se habrá preparado para él. Llegarán otras crisis en el futuro, cuando el poder del dinero esté tan muerto como fuerza histórica como lo está ahora el de la religión. Que mis sucesores resuelvan sus problemas, como yo he resuelto el nuestro."
-Isaac Asimov
Los príncipes comerciantes
Fundación
©William Rosado Ocasio, 2012-2016
Prohibido el uso de cualquier material escrito en este blog para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
Mostrando entradas con la etiqueta castigo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta castigo. Mostrar todas las entradas
martes, 22 de enero de 2013
sábado, 9 de junio de 2012
III.“A Sound of Thunder” en Contexto del Flâneur, las Ciencias, su Contraparte Televisiva y el Castigo Social y Conclusión -Ensayo-
Aquí dejo la tercera y última parte (junto a la conclusión) de mi trabajo sobre Ray Bradbury (quien falleció el pasado martes, 5 de junio de 2012)y los tres cuentos de The Golden Apples of the Sun.
©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
III.
“A Sound of Thunder” en Contexto del Flâneur, las Ciencias, su Contraparte Televisiva y el Castigo
Social
“Eckels felt himself fall into a chair. He fumble
crazily at the
thick slime on his boots. He held up a clod of dirt,
trembling
‘No, it can’t be. Not a little thing like that. No!’ Embedded
in the mud,
glistening green and gold and black, was a butterfly,
very beautiful
and very dead. ‘Not a little thing like that! Not a
butterfly!’
cried Eckels. It fell to the floor, and exquisite thing,
a small thing
that could upset balance and knock down a line
of small
dominoes and then big dominoes and then gigantic
dominoes, all down the years across Time.”
-Ray Badbury, “A
Sound of Thunder” (710)
“A Sound of Thunder” es una de las historias más
interesantes y conocidas de Ray Bradbury, ésta además de contar con el episodio
de la serie The Ray Bradbury Theater se ha realizado una película
inspirada en el cuento, un videojuego y una canción, además de ser una de las
historias más re-publicadas. El episodio es hasta el momento el más fiel a la
historia original publicada en el 1952, la apreciación entre el episodio y el
cuento son casi idénticas, como en la historia de Eckels, muchos de sus
diálogos al comienzo tratan sobre política y en el episodio es un poco mas
adulador de lo que ha hecho, puede que el cambio más importante sea el final,
pero a eso llegaré más tarde. La historia nos introduce a Eckels, un hombre que
tiene gusto por cazar, ha cazado en todos los lugares posibles en el planeta,
pero se le ha presentado una nueva oportunidad: cazar dinosaurios en el pasado.
Pero ello trae las consecuencias de seguir las reglas, quedarse en el camino
asignado para evitar hacer algo que pueda cambiar el futuro. Lo que me lleva a
ver la siguiente información.
De las tres historias elegidas esta es la más
relacionada a la ciencia ya que refiere a un término conocido como el efecto mariposa, creado por el
matemático y meteorólogo Edward Lorenz.
[…]
Lorenz wanted to re-examine a sequence of data coming from his model. Instead
of restarting the entire run, he decided to save time and restart the run from
somewhere in the middle. Using data printouts, he entered the conditions at
some point near the middle of the previous run, and re-started the model
calculation. What he found was very unusual and unexpected. The data from the
second run should have exactly matched the data from the first run. While they
matched at first, the runs eventually began to diverge dramatically — the
second run losing all resemblance to the first within a few "model"
months. […]This led Lorenz to realize that long-term weather forecasting was
doomed. His simple model exhibits the phenomenon known as "sensitive
dependence on initial conditions." This is sometimes referred to as the
butterfly effect, e.g. a butterfly flapping its wings in South America can
affect the weather in Central Park. The question then arises — why does a set
of completely deterministic equations exhibit this behavior? […]The answer lies
in the nature of the equations; they were nonlinear equations. While they are difficult to solve,
nonlinear systems are central to chaos theory and often exhibit fantastically
complex and chaotic behavior. (Bradley).
Con la información anterior se pueden comprobar dos
cosas, la primera es que el cuento de Bradbury es anterior al invento de la
teoría lo que hace que posiblemente la idea del nombre de la teoría no sea
completamente original. Lo segundo es la temática que trabaja la teoría del
efecto mariposa, a diferencia de la historia de Bradbury que utiliza un efecto
parecido no se refiere a cambios climáticos sino a cambios temporales. La gráfica
lineal anterior demuestra las pruebas de Lorenz pero también sirve para
demostrar cual es el punto que la historia nos quiere llevar. El grupo de
cazadores partió del futuro hacia el pasado en la misma línea temporal, al
llegar al pasado, debían quedarse en el camino creado por la máquina que no
toca el suelo evitando cualquier posible alteración, se supone que el viajar en
el tiempo únicamente no altera el futuro (según algunas teorías sobre viaje en
el tiempo, de las que obviamente no hay forma de probar cual es verdadera en estos
momentos), pero el cambiar algún evento es posible que cree dos líneas
temporales que se bifurcan de la misma línea temporal principal, lo que ocurre
en el cuento cuando Eckels asustado intenta huir hacia la máquina del tiempo
pero tropieza y cae fuera del camino. Al regresar al futuro se encuentra con
que hay cambios causados por aplastar una mariposa. El futuro realmente no
cambia, sino que se crea una nueva línea temporal, posiblemente en algún otro
universo paralelo el mundo como el protagonista y los otros exploradores lo
conocían continúa existiendo.
Entrando ahora con el flâneur, parece difícil encontrar una comparación entre “A Sound of
Thunder” y el flâneur baudeleriano,
ya que el flâneur es un poeta
caminante entre la multitud, solo, pero el flâneur
es más que un simple individuo plano y sin carácter, y es este carácter del flâneur que se avista en el personaje de
Eckels.
La relación que
esto tiene con lo nuevo quizá en ningún sitio quede mejor explicado que en el flâneur. En la apariencia de una
multitud agitada y animada por sí misma, es donde el flâneur saciar su sed por lo nuevo. De hecho, este colectivo no es
en absoluto otra cosa que apariencia. […] El flâneur, que se complace demasiado
en su propia viveza de espíritu y en su carácter huraño, también se adelantó en
esto a sus contemporáneos, pues fue la primera víctima de un espejismo que
desde entonces ha cegado a muchos millones. (Pasajes 353).
Eckels es un
personaje solitario que viaja buscando aventura donde la encuentre aunque en el
cuento esto no se revela hasta que Eckels teme por su vida ante el tiranosaurio
(“‘Get me out of here,’ said Eckels. ‘It
was never like this before. I was always sure I’d come thought alive. I had
good guides, good safaris, and safety. This time, I figured wrong. I’ve met my match and admit it. […] (Thunder 705).). Eckels se pasea en un principio
ante los otros de la expedición y el señor Travis (el guía de la expedición)
con entusiasmo por cazar un dinosaurio, algo que no cualquiera puede hacer ya
que los costos de un simple viaje son muy altos, es algo nuevo e innovador,
pero es una fachada de apariencias. Este individuo contiene las características
paralelas entre el flâneur y la
multitud, el ansia de algo nuevo, una nueva experiencia que más que
satisfacerle lo hace para aparentar ante el resto, como lo hace la multitud.
Este último punto es más evidente en el episodio que en el cuento.
Cuando
vemos los castigos impuestos en los otros dos cuentos podemos imaginarlos
claramente dentro del marco ficticio que se nos plantea, pero este cuento lleva
una moral y ética un tanto distinta. Desde el comienzo del cuento se le dice a
Eckels y al lector que el romper alguna de las reglas conlleva cargos
monetarios: “If you disobey instructions, there’s a stiff penalty of another
ten thousand dollars, plus posible government action, on your return.” (Thunder
697-698). Pero lo que el lector y el protagonista no advierte hasta el final
son las consecuencias de un verdadero cambio de líneas temporales, lo que
resulta en acabar dentro de la línea temporal nueva que se ha creado a raíz del
cambio. Pero, ¿es esto culpa de Eckels o las repercusiones provienen de más
arriba en las esferas de poder? Foucault dice: “Ahora bien, esta delincuencia propia de la riqueza se
halla tolerada por las leyes y cuando cae bajo sus golpes está segura de la
indulgencia de los tribunales y de la discreción de la prensa.” (Foucault 295).
Esto último me lleva a reflexionar sobre la siguiente cita del cuento: “The
government doesn’t like us here. We
have to pay big grift to keep our franchise.” (Thunder 700). El gobierno conoce las repercusiones del
viaje en el tiempo, sino es por una experiencia previa dentro de la
experimentación en la que crearon mas líneas temporales (con ello me refiero a
universos paralelos, que ya podían existir antes de alterar las líneas
originales, pero que con los cambias se amplía más convirtiéndose en una
especie de gráfica de spaghetti con
muchas más líneas de la presentada arriba) o simplemente basándose en las
teorías existentes sobre el tema, pero como el gobierno es democracia y la
democracias se abre hasta abarcar el punto en que los candidatos políticos
deben pagar por sus campañas políticas y son las grandes corporaciones las que
aportan cantidades sustanciales para permitir proyectos descabellados como el
que se presenta en el cuento. Y todo este complejo juego de poder recae sobre
los hombros de Eckels, quien buscaba aventura, quien viajó al pasado para casar
un tiranosaurio rex, quien se deja arrastrar por el miedo al ver la magnitud
del evento una vez lo tiene ante él, quien intenta esconderse, se sale del
camino y aplasta una mariposa cambiando las líneas temporales sin que nadie se
dé cuenta. Es Eckels quien se ve amenazado al final del cuento por Travis quien
le apunta una pistola y culmina el cuento con la frase: “There was a sound of
thunder.” (Thunder 711). El cuento nos deja ignorante en cuanto a que ocurre
con Eckels, ¿lo mató Travis? ¿Es el sonido del trueno un cambio en el mundo
físico? ¿Se relacionará con algún cambio en el régimen del poder del momento
(del cual se discute al comienzo del cuento: “‘Thank God Keith won. He’ll make a fine President of the United States.’
‘Yes,’ said the man behind the desk. ‘We’re lucky. If Deutscher had gotten in,
we’d have the worst kind of dictatorship. […].’” (Thunder 698).)? La imaginación del lector debe llenar
este blanco en el cuento, aunque en el episodio al final en vez del sonido de
un trueno se escucha el sonido de un disparo lo que podría implicar con más
certeza la muerte de Eckels. "El hombre que nos da la muerte no es libre de no
dárnosla. La culpable es la sociedad, o para estar más en lo cierto es la mala
organización social." (Foucault 294-295). Travis se convirtió en el
ejecutor de Eckels (en el episodio más que en el cuento que es incertidumbre),
pero Eckels posiblemente era un reflejo de su propia sociedad, la sociedad los
convierte en esto y luego se deshace de ellos, les brinda la tentación con
manos abiertas para luego recriminarles. No hay escape para el error, pues el
error lo comete el hombre grande y lo paga el pequeño.
------------------------------------------------------------------------------------------
Conclusión
“Yes,” says
Laurent, still smiling and innocent, “what do you
Do at three
in the morning?” “Write,” I say, at last. “Write!”
Laurent
says, astonished. “Write?” “So as not to be dead,”
I say.
“Like you.” “Me?” “Yes,” I say, smiling now, myself.
“At three
in the morning, I write, I write, I write!” “You are
Very
lucky,” says Laurent. “You are very young.”
-Ray
Bradbury, “Dancing, So As Not to Be Dead”
The Illustrated Men (257-258)
Existen muchas críticas negativas hacia los cuentos y
trabajo de Ray Bradbury, algunos tienen bases solidas de críticos literarios y
otros contienen críticas no tanto por sus historias pero por su carrera ya que
Bradbury nunca cursó estudios universitarios pues que tenía otras
responsabilidades. Pero su interés por la literatura lo llevó a conocer muchas obras
de grandes escritores como Edgar Allan Poe, William Shakespeare, Jules Vernes,
H. G. Wells, entre otros autores que lo inspiraron a seguir leyendo y comenzar
a contar sus propias historias. Aun es posible ver esas influencias en cuentos
como ‘The Exiles” en The Ilustrated Man o “Usher II” en The Martian
Chronicles.
The Golden Apples of the Sun a dejado muchas de las influencias directas que aparecen
en sus primeros libros, pero no abandonó la esencia de experimentar con nuevas
ideas y personajes como los de los cuentos aquí discutidos, además de interactuar
con productores de televisión, lo que lo llevó a escribir para la serie The
Twilight Zone y más tarde la serie de sus propios cuentos The Ray
Bradbury Theater.
Los cuentos y la serie de una manera u otra más que
utilizarlas como comparación de uno y otro hay que apreciarlos como
complementos, el leer el cuento no es mejor que ver la serie ni ver la serie es
mejor que leer el cuento. Lo que uno quiere decir no cambia lo que dice el
otro. Puede que la gran distancia entre la creación de los cuentos (la
publicación del libro es en 1952 pero los cuentos ya habían sido publicados en
revistas en años anteriores) y de la serie (1985) haya hecho que Bradbury
reflexionara sobre sus propias historias, además de la influencia de la propia
tecnología que criticaba se volvió contra él y tuvo que aceptar el cambio, pero
no por ello abandona la idea original. Bradbury al igual que “el Asesino” (“The
Murderer”) ha encontrado su propia arma contra los
excesos tecnológico, el propio aparato que critica en “The Pedestrian” se
vuelve el arma de influencia para intentar evitar muertes sin sentidos como la
de Eckels en “A Sound of Thunder”.
Son muchos los que
critican a Bradbury y pocos los que se toman el tiempo de estudiarlo en
realidad, esto lo pude comprobar mientras me informaba para realizar este
trabajo, lo que me lleva a preguntarme ¿Bradbury tienen realmente relevancia?
Puedo que algunos críticos estudien su trabajo simplemente como obra literatura
para ser estudiada y comparada, observando que tan acartonados son los
personajes o que tan vivos. No todos los escritores tienen el mismo propósito
cuando escriben, al igual que no todos los pintores pintan utilizan el mismo
tema o estilo para hacer sus pinturas, como la pintura realista “Arreglo en
Gris y Negro” de James A. McNeill Whistler y su otra pintura “Nocturno en Negro
y Oro”. Mi punto, es el tan famoso “arte por el arte”, la comparación es
nuestra, de quien tiene un interés por comprender a fondo un texto y lo corta y
observa en el microscopio para comprenderlo como en las ciencias naturales se
estudia a fondo los átomos. El escritor nos presenta su trabajo con respeto (o
más bien algunos de ellos), y con minucia lo leemos y damos a conocer a fondo
el mensaje, pero el mensaje algunas veces no sale de las páginas del crítico,
solo su parecer demasiado subjetivo, parece salir de un trabajo de escuela como
opinión personal sobre el autor y el cuento, y no sobre un estudio exhaustivo
sobre el texto que es la estrella que sobrepasa al autor.
A mi parecer los personajes de Bradbury en estos cuento
no son acartonado, puede que lo que sí existe (y en esto llega mi comparación
con el flâneur), sea un deje de ingenuidad
en un mundo demasiado avanzado a su mentalidad en el que las masas dominan y
aplastan las opiniones de las minorías. Es Bradbury poniendo su persona a vivir
en un ambiente desconocido y que termina siendo hostil. Quien quiera leer
historias con fundamentos científicos se debe leer a Isaac Asimov y para
historias de personajes ingenuos intentando vivir con lo que les ha tocado se
debe leer a Ray Bradbury. No existe comparación entre ambos en estos términos
aunque trabajen el mismo género (y puede que existan quienes piensen diferente
en este punto). Pero no importa quien tenga razón en cuanto a lo anterior, no
importa que Bradbury haya hecho personajes acartonado o no, lo importante es
que su trabajo ha llegado hasta aquí, este momento en el que la tecnología
parece igualarse a algunas de las descripciones y quiéranlo o no, Brabdbury
estaba más cerca de la realidad de lo que tal vez muchos pensaron iba a
permanecer en la ciencia ficción durante cien años más.
Bibliografía:
Benjamin, Walter. Libro
de los Pasajes. Madrid: Ediciones Akal. 2005. PDF. 10 de
diciembre de 2011.
Bradbury Ray. “The Sound of Thunder”. The Golden Apples of the Sun.
New York:
Harper Collins Publishers, 2011. Libro. 10 de
diciembre de 2011.
Bradbury, Ray. The Ray
Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip Dayton. Director: various
directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.
Bradley, Larry. “The Butterfly
Effect”. Chaos & Fractals, 2010. stsci.edu. Web. 11 de diciembre de 2011.
Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de
2011.
sábado, 31 de marzo de 2012
II. “The Murderer” en Contexto del Flâneur, su Contraparte Televisiva, Freud y el Castigo Social -Tesina-
Aquí les dejo la segunda parte de mi tesina sobre tres cuentos de Ray Bradbury.
©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
II.
“The Murderer” en Contexto del Flâneur, su Contraparte
Televisiva, Freud y el Castigo
Social
“It’ll take time, of course. It was all so enchanting
at first.
The very idea of these things, the practical uses, was
wonderful.
They were almost toys, to be played with, but the
people got too
Involved, went too far, and got wrapped up in the
pattern of social
Behavior and couldn’t get out, couldn’t admit they
were in, even.
So they rationalized their nerves as something else.”
-Ray Bradbury, “The
Murderer” (562)
“The Murderer” es otra de esas maravillosas distopías de
Ray Bradbury, una con un toque de ciencia ficción y locura que nos adentra a un
mundo tan real como los tiempos que vivimos. Celulares inteligentes,
computadoras, televisores, videocámaras, radios y toda una gama mucho mayor de
tecnología, es a lo que posiblemente Bradbury temía cuando escribió este
cuento, y con mucha razón. El mundo actual es uno gobernado por la tecnología
que busca mantenernos más unidos los unos a los otros pero que a fin de cuentas
nos separa mas por la impersonalidad del acto comunicativo inalámbrico que
rigen el siglo XXI.
En esta
historia el narrador nos introduce a un psiquiatra (del cual nunca se dice su
nombre) y a Albert Brock quien se hace llamar a sí mismo “el Asesino” (“The
Murderer”). La historia comienza con cinco canciones que suenan en distintas
áreas por las que pasa el psiquiatra, luego habla por una especie de teléfono
en la muñeca con su hijo, luego mas áreas con distintas canciones y al llegar a
su destino se encuentra con el cuadro mas perturbador: silencio en la celda de
“el asesino”. El silencio nuevamente es protagonista de otra historia, al igual
que la anterior (“The Pedestrian”) la sala de confinamiento de Brock es su
paraíso, su utopía en un mundo con ruido por todas partes. Aquí el flâneur no ocurre únicamente por el
simple hecho de vagar por la ciudad como buen poeta observando todo y a todos
los que lo rodean, en esta historia Brock se convierte en el flâneur que repele todo lo social porque
está cansado de lo cotidiano y del apego extremo a lo tecnológico. “El flâneur vive en la soledad urbana, es
decir, la soledad en medio de una muchedumbre. Se abre camino entre la multitud
que, a un tiempo, le atrae y le repele.” (Monteleone 79).
Cuando a Brock le preguntan cuándo comenzó a odiar lo tecnológico
(más directamente el teléfono) y este dice:
It frightened me as a child. Uncle of mine called it the ghost machine.
Voices without bodies. Scared the living hell out of me. Later in life I was
never comfortable. Seemed to me a phone was an impersonal instrument. […] Then
of course the telephone’s such a convenient
thing; it just sits there and demands you call someone who doesn’t want to be
called. Friends were always calling, calling, calling me. Hell, I hadn’t any
time of my own. […] When it wasn’t the music, it was interoffice
communications, and my horror chamber of a radio wristwatch on which my friends
and my wife phoned every five minutes. What is there about such ‘conveniences’
that makes them so temptingly convenient? (Murderer 557)
Esto es a lo que Monteleone se refiere; el shock
traumático que Walter Benjamin nos explica en Sobre Algunos Temas de
Baudelaire:
Nos informa
ante todo de la íntima relación que existe en Baudelaire entre la imagen del shock
y el contacto con las grandes masas ciudadanas. Nos dice además qué debemos
entender exactamente por tales masas. No se trata de ninguna clase, de ningún
cuerpo colectivo articulado y estructurado. Se trata nada más que de la
multitud amorfa de los que pasan, del público de las calles. Esta multitud, de
la cual Baudelaire no olvida jamás la existencia, no le sirvió de modelo para
ninguna de sus obras. (Baudelaire
25-26)
Esto es
precisamente lo que ocurre con Brock, el shock del que habla Benjamin (que a su
vez refiere a Freud) es el entorno sobrecargado del personaje que no encuentra
ningún consuelo más que el estupor que vivió durante años con las masas tecnologizadas
que de nada le sirven, pero que lo obligan a avanzar dentro de su propio grupo,
de lo contrario (o como consecuencia de seguir a las masas) lo lleva a la
situación en la que se encuentra. Adentrándome con Freud en la misma línea de
pensamiento acerca de los sueños de angustia que presenta como:
Los sueños de
angustia no son tal excepción, como ya he demostrado repetidamente y con todo
detenimiento, ni tampoco los de «castigo», pues lo que hacen estos últimos es
sustituir a la realización de deseos, prohibida, el castigo correspondiente,
siendo, por tanto, la realización del deseo de la consciencia de la culpa, que
reacciona contra el instinto rechazado. Mas los sueños antes mencionados de los
enfermos de neurosis traumática no pueden incluirse en el punto de vista de la
realización de deseos, y mucho menos los que aparecen en el psicoanálisis, que
nos vuelven a traer el recuerdo de los traumas psíquicos de la niñez. Obedecen
más bien a la obsesión de repetición, que en el análisis es apoyada por el deseo
–no inconsciente- de hacer surgir lo olvidado y reprimido. (Placer 20)
Obviamente en
la última cita que utilicé de Bradbury, Brock nos cuenta sobre su trauma
infantil sobre el teléfono, como este lo aterraba. Esto crea una combinación de
elementos: el miedo infantil y el malestar de tener que aceptar la modernidad
aunque no sienta aprecio por ella. La negación siempre se va a encontrar
presente aunque el individuo decida ignorarla por tiempo indefinido, esto es lo
que causa que con el tiempo el miedo se trasforme en un trauma que acaba por
explotar de maneras coerciva, causando daños tanto al público como a su
persona. Esto constituye de cualquier manera en un crimen, crimen que no está
exento de castigo.
Las máquinas le suministran gigantescas
fuerzas, que puede dirigir, como sus músculos, en cualquier dirección; gracias
al navío y al avión, ni el agua ni el aire consiguen limitar sus movimientos.
Con la lente corrige los defectos de su cristalino y con el telescopio
contempla las más remotas lejanías; merced al microscopio supera los límites de
lo visible impuestos por la estructura de su retina. Con la cámara fotográfica
ha creado un instrumento que fija las impresiones ópticas fugaces, servicio que
el fonógrafo le rinde con las no menos fugaces impresiones auditivas,
constituyendo ambos instrumentos materializaciones de su innata facultad de
recordar; es decir, de su memoria. Con ayuda del teléfono oye a distancia que
aun el cuento de hadas respetaría como inalcanzables. (Malestar 16)
Esto es lo que
Freud ve cuando redacta El Malestar en la Cultura, las maravillas de una
modernidad que el mundo acepta como buenas porque ayudan al ser humano a
sobrellevar muchos de sus problemas, pero en el cuento ocurre esto y más, pues
no es solo lo que pueda ayudar un teléfono-cámara, es el exceso de poder que ha
adquirido el mundo al rodearse de ruidos y aparatos que nos mantiene tan
comunicados que no nos permiten estar solos en realidad. El simple acto de
Brock de ‘ahogar’ con una cucharada de helado francés de chocolate el radio
transmisor de su auto lleva a preguntarle a psiquiatra el por qué, y él
responder porque es su favorito y si era buena para el porqué no podía serlo
para el equipo (Murderer 559). Esto es el acto real de un asesino, alguien que
la inocencia de la explosión traumática intenta acallar (como a él mismo por el
mismo medio) a la maquina llenándole ‘la boca’ (bocina auditiva) de helado. El
episodio no es muy diferente del cuento en lo que he dicho hasta el momento, lo
único que hay un cambio es en el helado, que cambia por una batida de chocolate
que derrama sobre el equipo y hace cortocircuito. Pero el mensaje es el mismo,
no solo el leer nos hace más convincente el apego al pasado que existe en el
texto, pero la visualización en el televisor nos acerca más a la idea bradburiana
de una revolución anti-tecnológica. El psiquiatra cuestiona a Brock el por qué
él no protesto con las minorías, a lo que Brock responde que lo hizo pero no
tuvo efecto ya que la mayoría amaban sus radios y comerciales, es aquí donde se
muestra la verdadera capacidad de las masas cuando el psiquiatra le dice que
las mayorías mandan y Brock contesta: “But they went too far. If a little music and ‘keeping in touch’ was charming,
they figured a lot would be ten times as charming. I went wild! I got home to
find my wife hysterical. Why? Because she had been completely out of touch with
me for half a day.” (Murderer 560).
Aquí de una
vez nos muestra la contrariedad que existe entre el panóptico de Foucault y la
prisión de Brock, si el panóptico está diseñada para observar a los confinado,
la prisión de Brock le permite estar en soledad y silencio de todo lo
tecnológico, la barrera que cruza la tecnología no solo vuelve las cosas
impersonales sino a los individuos que se ajustan al avance, y no el avance a
ellos. Esta es la protesta de Brock, aquella cometida en la desesperación del
trauma, utilizar su encierro como escape social y como medio para comunicar su
mensaje, utilizar los medios tecnológicos para acabar con ellos mismos, técnica
que de alguna manera me parece que Bradbury intenta llevar a cabo con el
episodio y su final completamente distinto del de la historia. En la historia
mientras el psiquiatra regresa a su vida cotidiana y el narrador termina el
cuento con una oración repetitiva que expresa lo monótono de lo mecánico (“[…]
telephone, wrist radio, intercom, telephone, wrist radio, intercom, telephone,
wrist radio…” (Murderer 563). En el episodio el psiquiatra regresa a su
oficina, escucha todos los sonidos como en el cuento y al final muerde su
comunicador como hace Brock cuando entra a la celda y derrama una batida de
chocolate en su máquina de fax. El final del episodio parece dirigirse más al
mensaje general del cuento en el que con el tiempo las personas verán la razón
de los excesos a los que han sucumbido, pero que se niegan como dice Brock en
la cita introductoria de este ensayo. Para finalizar esta sección creo que esta
cita de Foucault resume en esencia el mensaje tanto del cuento como del
episodio: “[…] el condenado exhortaba a la multitud a
no imitarlo jamás se está convirtiendo en una escena amenazadora en la que la
multitud se ve conminada a elegir entre la barbarie de los verdugos, la
injusticia de los jueces y la desdicha de los condenados vencidos hoy, pero que
triunfarán un día.” (Foucault 267-268).
Bibliografía:
1. * Benjamin, Walter. Sobre Algunos Temas en Baudelaire.
elaleph.com, 1999. PDF. 10 de
diciembre de 2011.
2. *Bradbury Ray. “The Murderer”. The Golden Apples of the Sun. New
York: Harper
Collins Publishers, 2011. Libro. 10 de diciembre de
2011.
*Bradbury, Ray. The Ray
Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip
Dayton. Director: various
directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.
4. *Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de
2011.
* Freud, Sigmund. El Malestar en la Cultura. Librodot.com,
2002. PDF. 11 de diciembre de
2011.
* Freud, Sigmund. Más Allá del Principio del Placer.
derridacastellano.com.ar, 2006. PDF.
11
de diciembre de 2011.
7. *Monteleone, Jorge.
“Baldomiro Fernández Moreno, Poeta Caminante”
Cuadernos
Hispanoamericanos. Vol. 429. (marzo 1986) p.79-82. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
PDF.
10 de diciembre de 2011.
martes, 28 de febrero de 2012
I.“The Pedestrian” en contexto del Flâneur, el Televisor, su Contraparte Televisiva y el Castigo Social -Ensayo-
Esta es la primera parte de mi tesina de bachillerato del programa de Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras para el curso de "El Cuento Moderno". En ella utilizé tres cuentos del reconocido escrito de ciencia-ficción Ray Bradbury, de su libro Las Doradas Manzanas del Sol (The Golden Apples of the Sun). Esta primera parte es sobre el cuento "The Pedestrian". Aquí se los dejo; si desean conocer el resto de este trabajo dejadmelo saber por medio de sus comentarios.
©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
“Was that a murmur of laugher from within a moonwhite House?
He hesitated,
but went on when nothing more happened. He
Stumbled over a
particular uneven section of sidewalk. The
Cement was
vanishing under flowers and grass. In ten years
Of walking by night or day, for thousands of miles, he
had
Never met another person walking, not once in all
time.”
-Ray Bradbury, “The
Pedestrian” (815)
El reconocido critico Harold Bloom comienza su libro
de recopilación de artículos (de distintos autores) sobre Ray Bradbury con una
nota que puede ser un poco desalentadora pero que en cierto punto refleja la
realidad de su escritura, y hasta cierto punto (en mi opinión) muestra la
inhumanidad de la humanidad dentro de los personajes de Bradbury: “Bradbury indeed is one of the masters of science fiction
and fantasy, and he is highly inventive and humane. His palpable failure is in style: his language is
thin, and his characters are names upon the page.” (Bloom 1). Claro que Brabdury seguía la fuente popular
literaria de su generación, la ciencia ficción, pero de entre todos los autores
del género que surgieron como Isaac Asimov, H. G. Wells, C. S. Lewis, Jules
Verne, entre otros, que tenían una característica mucho más compleja y
verdaderamente científica dentro del género, Bradbury nos cuenta historias de
ciencia ficción sin detalles técnicos, nos muestra un futuro de cohetes y
maquinas que al final acabaran con nosotros y con los estilos de vida más
tradicionales. La lectura es uno de ellos, al igual que el pasearse por la
ciudad, pues todo esto sería considerado retrograda como si alguien en tiempos
presentes pretendiera formar nuevamente la inquisición para perseguir a los
judíos o a los musulmanes y quemar libros que no les parecen corrector. Es casi
el retorno de un culto religioso de adoración a la máquina que te brinda
comodidad y peligro al mismo tiempo.
Comenzaré
con el cuento “The Pedestrian” que cuenta sobre los paseos nocturnos que suele
dar por la ciudad el señor Leonard Mead mientras el resto de la población se
encuentran reunidas en sus hogares observando el televisor. Suena algo
pintoresco escucharlo, puesto que hoy día vivimos parte de esa realidad, que
hace casi sesenta años Bradbury lo describiera no debe sorprendernos que el
televisor se convirtiera en uno de los artefactos domésticos principales del
ser humano. Leonard Mead es un caminante o paseante habitual, es lo que
Baudelaire llama el flâneur, aunque
si vemos bien en palabras de Domingo Faustino Sarmiento:
El español no tiene palabras para indicar aquel farniente de los italianos, el flaner
de los franceses porque son uno u otro en su estado normal. […] El flâneur persigue también una cosa, que
el mismo no sabe lo que es; busca, mira, examina, pasa delante, va dulcemente,
hace rodeos, marcha y llega al final… a veces a orillas del Sena, al bulevar
otras, o al Palais Royal con más frecuencia. (en Monteleone 79).
Es también curioso que el flâneur no es únicamente un caminante que observa, sino que en
palabras de Walter Benjamins:
Es la mirada del flâneur, en cuya
forma de vida todavía se asoma con un resplandor de reconciliación la futura y
desconsolada forma de vida del hombre de la gran ciudad. El flâneur está a un en el umbral, tanto de
la gran ciudad como de la clase burguesa. […] En ninguna de ellas se siente en
casa. Busca su asilo en la multitud. […] La multitud es el velo a través del
cual la ciudad habitual hace un guiño al flâneur,
como si se tratase de una fantasmagoría. (Pasajes 45).
Posiblemente cuando
comparamos que Leonard Mead se pasea solo mientras que el flâneur se pasea entre la multitud vemos el paralelismo de ambas
figuras. Mead busca lo mismo del flâneur,
que el flâneur busca de la multitud,
busca la compañía en la soledad de la calles, pudiese sonar contradictorio pero
el flâneur se pasea entre la multitud
intentando encontrar la compañía sabiendo que no va a encontrar nada al igual
que Leonard Mead cuando se pasea por las calles vacías en la noche y como en la
cita introductoria de este ensayo nunca en todos los años de caminar en la
noche se ha encontrado con otra persona. Es una sociedad tan idealizada que el
único caminante de la ciudad se pasea en la soledad, acompañado por las aceras
vacías y las carreteras libres de vehículos porque la población tiene otro
medio de relacionarse muy particular que posiblemente un Baudelaire con su flâneur
parisino no hubiese imaginado. Cuando comparamos el cuento con el episodio de la
serie televisiva The Ray Bradbury Theater nos encontramos con la misma idea del
caminante, pero esta vez el caminante no va solo sino acompañado de un amigo al
que convenció, otro aspecto diferente es el de la ilegalidad de su salida
nocturna ya que por ello pueden ser arrestados, además de que curiosamente
siendo a única supuesta patrulla de toda la ciudad (en el cuento la patrulla es
un automóvil y en el episodio un helicóptero, ambos automatizados) siempre dan a
parar con ellos, algo que en el episodio es poco creíble (más adelante
continuaré hablando sobre la patrulla). El flâneur toma otro concepto en el
episodio, pues ya esa soledad, ese compartir con otros caminantes se hace
posible al Mead trasmitirle su ideal a su amigo, de pasearse y observar el
paisaje, de lo que Benjamins tiene algo que decir al respecto: “El habitante de
la ciudad, cuya superioridad política sobre el campo se expresa de múltiples
maneras en el transcurso del siglo, intenta traer el campo a la ciudad. La
ciudad se extiende en los panoramas hasta ser paisaje,[…].” (Paisajes 40). En
el episodio el enfoque de la salida nocturna son los paisajes a diferencia del
cuento en el que el enfoque es mas el de caminar por la ciudad vacía y la
fuerte crítica al televisor.
El televisor vino a
substituir la soledad colectiva que existía entre las personas de la
muchedumbre de la urbe por una soledad individualizada, puesto que las personas
ya no tienen que abandonar del todo sus hogares para conocer que ocurre en el
mundo. Aunque si puede congregarse un grupo de individuos junto al televisor, la
experiencia se vuelve una personal ya que cada individuo puede recibir la
información de manera distinta y trasmitir a su vez algún descontento porque
otro individuo no haya visto o percibido lo mismo que él, lo que convierte al
televisor en una nueva fuente de ambigüedad. Leonard Mead dice en “The
Pedestrian”:
‘Hello,
in there,’ he whispered to every house on every side as he moved. ‘What’s up
tonight on Channel 4, Channel 7, Channel 9? Where are the cowboys rushing, and
do I see the United States Cavalry over the next hill to the rescue?’ […] ‘What
is it now?’ he asked the houses, noticing his wristwatch. ‘Eight-thirty P.M.?
Time for a dozen assorted murders? A quiz? A revenue? A comedian falling off
the stage?’ (Pedestrian
815).
El personaje de alguna manera se mofa de la actitud
colectaba de la muchedumbre reunida frente al televisor, mientras él se pasea
bajo el aire natural, ellos se encierran en la oscuridad de una soledad de
falsa colectividad y ambigüedad, que produce malestar tanto entre las masas
como en el individualismo.
In the U.S., the average person spends 40 percent of
his/her free time attending to television at some level (Robinson and Converse
1972). The average American family's television set is turned on for about six
hours per day. Ninety-eight percent of all households have television sets and
76 percent of the total population watches television on a given night during
prime time (U.S. Bureau of the Census 1990). At the current rate of growth,
there will be an average of two televisions per U.S. household in 1995. (Adams 118).
El televisor tal y como ocurre en “The Pedestrian” se ha
alojado en cada hogar de los Estados Unidos de América, con su programación y
fácil entretenimiento induce de manera inconsciente al aquel espectador a
sentarse y pasar horas muertas adquiriendo conocimiento que le puede ser de
relevancia al individuo, como puede que no. Esto es lo que Edward Relph nos
explica en la siguiente cita:
Mass
media conveniently provide simplified and selective identities for places
beyond the realm of immediate experience of the audience, and hence tend to
fabricate a pseudo-world of pseudo-places. And someone exposed to these
synthetic identities and stereotypes will almost inevitably be inclined to
experience actual places in terms of them-a fact not missed by the developers
of such real-life pseudo-places as Waikiki or Disneyland (1976, 58). (En Adams 121).
Luego de todo esto
aun tenemos por hablar del cuento el final, cuando Leonard Mead de regreso a su
casa es detenido por el único vehículo policiaco de la ciudad. Con esto regreso
a aquel punto que mencioné sobre las diferencias vehiculares entre el episodio
y el cuento. Hablamos sobre como Mead es detenido por la policía automatizada
(que no es controlada por ningún ser viviente a distancia sino por un robot) quien
cuestiona a Mead sobre sus razones para estar fuera de su casa, a lo que sus
respuestas parecen triviales a nosotros (“‘Walking for air. Walking to see’.”
(Pedestrian 817).), pero es muy posible que para las leyes de esa distopía
bradburiana fuera un crimen salir en la noche, el pensar fuera del parámetro
social del momento. Foucault dice: “Para ser útil, el castigo debe tener como
objetivo las consecuencias del delito, entendidas como la serie de desórdenes
que es capaz de iniciar.” (Foucault 86). ¿El castigo para Leonard Mead? Muy
simple, ser internado en el “Psychiatric Center for Reaserch on Regressive
Tendencies”, ya que al no estar casado el conductor robótico no tiene forma de
verificar su cuartada.(Bradbury 818). ¿Pero de que cuartada habla? Mead
pregunta el por qué de su arresto y esa es toda la respuesta que le entrega el
robot. ¿Es que caso se criminaliza a los seguidores de la “vieja escuela” (con
ello me refiero a las personas que como Mead conservan costumbre del pasado)?
¿Se teme que la población siga su ejemplo y el futuro se vea detenido por una
línea de pensamiento? ¿Existe la suficiente substitución de humanos por
maquinas para que estas como las historias de Isaac Asimov [I, Robot] lleguen a
razonar su posible desaparición si de alguna manera se comienza el
desprendimiento de los equipos tecnológicos menores? Todo esto únicamente lo
digo en el contexto del cuento ya que el final del episodio termina de forma
distinta. El helicóptero puede ser claramente la idea que Foucault presenta
como el panóptico (que también aplica a la visión del cuento en cuanto a las
rígidas leyes y reglas que se tiene en las prisiones para el control total de
los reos), un centro carcelario ideal que con una distribución arquitectónica
especifica le permite al vigilante desde una torre en el centro observar a
todos los prisionero:
Basta entonces situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada
celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar. […] Tantos
pequeños teatros como celdas, en los que cada actor está solo, perfectamente
individualizado y constantemente visible. […]Cada cual, en su lugar, está bien
encerrado en una celda en la que es visto de frente por el vigilante; pero los
muros laterales le impiden entrar en contacto con sus compañeros. Es visto,
pero él no ve, […]. (Foucault 204-205)
El helicóptero es la torre que todo lo observa en la
ciudad, no hay nada que se le escape, apunta con su foco el punto especifico,
de esta manera encuentran a Mead y Stockwell (que no aparece en el cuento)
ocurre el mismo intercambio de palabras que en el cuento con la diferencia de
la falta de emoción de Mead y sin cuestionar demasiado el por qué del arresto
ya que el episodio tiende a ser más claro y nos muestra que el gobierno parece
ser uno totalitario. Luego de toda una visión futurística de los cincuenta, de
apreciar al flâneur como el poeta
ambulante que es Leonard Mead, de apreciar el extraño castigo que sufre y la
visión panóptica y ominosa de la sinrazón social de esta distopía solo queda
pasar al siguiente tema y ver qué nuevo juego propone Bradbury.
Referencias Bibliográficas:
1. Adams, Paul C. “Television as
Gathering Place”. Annals of the
Association of American
Geographers, Vol.
82, No. 1 (Mar., 1992), p.117-135 Taylor & Francis, Ltd. PDF. 28 de
noviembre de 2011.
2.
Benjamin, Walter. Libro
de los Pasajes. Madrid: Ediciones Akal. 2005. PDF. 10 de
diciembre de 2011.
3. Bloom, Harold. Ray Bradbury. New York: Chealsea House, 2011. PDF. 10 de diciembre
de 2011.
4. Bradbury Ray. “The Pedestrian”. The Golden Apples of the Sun. New
York: Harper
Collins Publishers 2011. p.814-819. Libro. 10 de diciembre de 2011.
5. Bradbury, Ray. The Ray
Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip
Dayton. Director: various
directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.
6. Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de
2011.
7.
Monteleone, Jorge.
“Baldomiro Fernández Moreno, Poeta Caminante”
Cuadernos
Hispanoamericanos. Vol. 429. (marzo 1986) p.79-82. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
PDF.
10 de diciembre de 2011.
Etiquetas:
apples,
castigo,
ciencia-ficción,
cuento,
doradas,
ensayo,
flaneur,
golden,
literatura comparada,
manzanas,
panóptico,
Ray Bradbury,
Río Piedras,
social,
sol,
sun,
televisor,
tesina,
UPR
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
