“Historia (Inquiry); so that the actions of people will not fade with time.”

Herodotus
The Histories of Herodotus of Halicarnassus


"That is war... To defeat foes in the name of a country. The states affairs of the enemy are inconsequential."

-Marco
Radiant Historia (videogame)


"The Wheel of Time turns, and Ages come and pass, leaving memories that become legends. Legends fades to myth, and even myth is long forgotten when the Age that give it birth comes again."

-Robert Jordan
The Wheel of Time


"Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion."

-Francis Bacon: Essays LVIII.
(Epígrafe en "El Inmortal" de Jorge Luis Borges)

"¿Y a mí qué me importa el futuro? Sin duda, Seldon lo habrá previsto y se habrá preparado para él. Llegarán otras crisis en el futuro, cuando el poder del dinero esté tan muerto como fuerza histórica como lo está ahora el de la religión. Que mis sucesores resuelvan sus problemas, como yo he resuelto el nuestro."

-Isaac Asimov

Los príncipes comerciantes

Fundación



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martes, 22 de enero de 2013

Ray Bradbury: Una visión dual de The Golden Apples of the Sun y The Ray Bradbury Theater

Ray Bradbury: Una visión dual de The Golden Apples of the Sun y The Ray Bradbury Theater by William R Ocasio

lunes, 9 de julio de 2012

Citas de inspiración para "La Máquina del Tiempo..." -Poemario-

Estas son algunas citas que fueron inspiración para algunos de los poemas de "La Máquina del Tiempo y Otros Poemas Sobre el Tiempo-Espacio y el Olvido":

Todd: Fish in a pond, busy, busy. Lot's to do here and there.
 [...] Dry as a desert outside, no place to go. [...] Eat up. Get
 stronger. Think and hope, think and hope. Don't look now!
Oh, keep dreaming...There must be some other reason for
your insistence. [...] Defiance tastes like life itself. No river,
no water, dry as a desert. Darkness all around...The harvest
 moon is rising...Wraith are never ending. I know the future.
 Come inside! I’ll show you your destiny...

Stargate Atlantis
Season 4
Episode 19: Vegas


The Doctor: Time can be rewritten!
River: Not those times. Not one line! Don't you dare!
It's OK. It's OK, it's not over for you. You'll see me again.
You've got all of that to come. You and me, time and space.
You watch us run!

Doctor Who
Series 4
 Episode 9: Forest of the Dead

“Eckels felt himself fall into a chair. He fumble crazily at the
thick slime on his boots. He held up a clod of dirt, trembling
‘No, it can’t be. Not a little thing like that. No!’ Embedded
 in the mud, glistening green and gold and black, was a butterfly,
 very beautiful and very dead. ‘Not a little thing like that! Not a
 butterfly!’ cried Eckels. It fell to the floor, and exquisite thing,
 a small thing that could upset balance and knock down a line
 of small dominoes and then big dominoes and then gigantic
dominoes, all down the years across Time.”
                                      
Ray Badbury
“A Sound of Thunder” (710)

El poemario continúa a la venta por Amazon a $0.99 en formato de ebook.

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Además pueden conseguirlo en amazon.UK, amazon.DE, amazon.FR y amazon.IT

sábado, 9 de junio de 2012

III.“A Sound of Thunder” en Contexto del Flâneur, las Ciencias, su Contraparte Televisiva y el Castigo Social y Conclusión -Ensayo-


Aquí dejo la tercera y última parte (junto a la conclusión) de mi trabajo sobre Ray Bradbury (quien falleció el pasado martes, 5 de junio de 2012)y los tres cuentos de The Golden Apples of the Sun. 

©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.

III.                  “A Sound of Thunder” en Contexto del Flâneur, las Ciencias, su Contraparte Televisiva y el Castigo Social

“Eckels felt himself fall into a chair. He fumble crazily at the
thick slime on his boots. He held up a clod of dirt, trembling
‘No, it can’t be. Not a little thing like that. No!’ Embedded
 in the mud, glistening green and gold and black, was a butterfly,
 very beautiful and very dead. ‘Not a little thing like that! Not a
 butterfly!’ cried Eckels. It fell to the floor, and exquisite thing,
 a small thing that could upset balance and knock down a line
 of small dominoes and then big dominoes and then gigantic
dominoes, all down the years across Time.”
                                      -Ray Badbury, “A Sound of Thunder” (710)

            “A Sound of Thunder” es una de las historias más interesantes y conocidas de Ray Bradbury, ésta además de contar con el episodio de la serie The Ray Bradbury Theater se ha realizado una película inspirada en el cuento, un videojuego y una canción, además de ser una de las historias más re-publicadas. El episodio es hasta el momento el más fiel a la historia original publicada en el 1952, la apreciación entre el episodio y el cuento son casi idénticas, como en la historia de Eckels, muchos de sus diálogos al comienzo tratan sobre política y en el episodio es un poco mas adulador de lo que ha hecho, puede que el cambio más importante sea el final, pero a eso llegaré más tarde. La historia nos introduce a Eckels, un hombre que tiene gusto por cazar, ha cazado en todos los lugares posibles en el planeta, pero se le ha presentado una nueva oportunidad: cazar dinosaurios en el pasado. Pero ello trae las consecuencias de seguir las reglas, quedarse en el camino asignado para evitar hacer algo que pueda cambiar el futuro. Lo que me lleva a ver la siguiente información.
De las tres historias elegidas esta es la más relacionada a la ciencia ya que refiere a un término conocido como el efecto mariposa, creado por el matemático y meteorólogo Edward Lorenz.     
[…] Lorenz wanted to re-examine a sequence of data coming from his model. Instead of restarting the entire run, he decided to save time and restart the run from somewhere in the middle. Using data printouts, he entered the conditions at some point near the middle of the previous run, and re-started the model calculation. What he found was very unusual and unexpected. The data from the second run should have exactly matched the data from the first run. While they matched at first, the runs eventually began to diverge dramatically — the second run losing all resemblance to the first within a few "model" months. […]This led Lorenz to realize that long-term weather forecasting was doomed. His simple model exhibits the phenomenon known as "sensitive dependence on initial conditions." This is sometimes referred to as the butterfly effect, e.g. a butterfly flapping its wings in South America can affect the weather in Central Park. The question then arises — why does a set of completely deterministic equations exhibit this behavior? […]The answer lies in the nature of the equations; they were nonlinear equations. While they are difficult to solve, nonlinear systems are central to chaos theory and often exhibit fantastically complex and chaotic behavior. (Bradley).

Con la información anterior se pueden comprobar dos cosas, la primera es que el cuento de Bradbury es anterior al invento de la teoría lo que hace que posiblemente la idea del nombre de la teoría no sea completamente original. Lo segundo es la temática que trabaja la teoría del efecto mariposa, a diferencia de la historia de Bradbury que utiliza un efecto parecido no se refiere a cambios climáticos sino a cambios temporales. La gráfica lineal anterior demuestra las pruebas de Lorenz pero también sirve para demostrar cual es el punto que la historia nos quiere llevar. El grupo de cazadores partió del futuro hacia el pasado en la misma línea temporal, al llegar al pasado, debían quedarse en el camino creado por la máquina que no toca el suelo evitando cualquier posible alteración, se supone que el viajar en el tiempo únicamente no altera el futuro (según algunas teorías sobre viaje en el tiempo, de las que obviamente no hay forma de probar cual es verdadera en estos momentos), pero el cambiar algún evento es posible que cree dos líneas temporales que se bifurcan de la misma línea temporal principal, lo que ocurre en el cuento cuando Eckels asustado intenta huir hacia la máquina del tiempo pero tropieza y cae fuera del camino. Al regresar al futuro se encuentra con que hay cambios causados por aplastar una mariposa. El futuro realmente no cambia, sino que se crea una nueva línea temporal, posiblemente en algún otro universo paralelo el mundo como el protagonista y los otros exploradores lo conocían continúa existiendo.
Entrando ahora con el flâneur, parece difícil encontrar una comparación entre “A Sound of Thunder” y el flâneur baudeleriano, ya que el flâneur es un poeta caminante entre la multitud, solo, pero el flâneur es más que un simple individuo plano y sin carácter, y es este carácter del flâneur que se avista en el personaje de Eckels.
 La relación que esto tiene con lo nuevo quizá en ningún sitio quede mejor explicado que en el flâneur. En la apariencia de una multitud agitada y animada por sí misma, es donde el flâneur saciar su sed por lo nuevo. De hecho, este colectivo no es en absoluto otra cosa que apariencia. […] El flâneur, que se complace demasiado en su propia viveza de espíritu y en su carácter huraño, también se adelantó en esto a sus contemporáneos, pues fue la primera víctima de un espejismo que desde entonces ha cegado a muchos millones.  (Pasajes 353).
 Eckels es un personaje solitario que viaja buscando aventura donde la encuentre aunque en el cuento esto no se revela hasta que Eckels teme por su vida ante el tiranosaurio (“‘Get me out of here,’ said Eckels. ‘It was never like this before. I was always sure I’d come thought alive. I had good guides, good safaris, and safety. This time, I figured wrong. I’ve met my match and admit it. […] (Thunder 705).). Eckels se pasea en un principio ante los otros de la expedición y el señor Travis (el guía de la expedición) con entusiasmo por cazar un dinosaurio, algo que no cualquiera puede hacer ya que los costos de un simple viaje son muy altos, es algo nuevo e innovador, pero es una fachada de apariencias. Este individuo contiene las características paralelas entre el flâneur y la multitud, el ansia de algo nuevo, una nueva experiencia que más que satisfacerle lo hace para aparentar ante el resto, como lo hace la multitud. Este último punto es más evidente en el episodio que en el cuento.
Cuando vemos los castigos impuestos en los otros dos cuentos podemos imaginarlos claramente dentro del marco ficticio que se nos plantea, pero este cuento lleva una moral y ética un tanto distinta. Desde el comienzo del cuento se le dice a Eckels y al lector que el romper alguna de las reglas conlleva cargos monetarios: “If you disobey instructions, there’s a stiff penalty of another ten thousand dollars, plus posible government action, on your return.” (Thunder 697-698). Pero lo que el lector y el protagonista no advierte hasta el final son las consecuencias de un verdadero cambio de líneas temporales, lo que resulta en acabar dentro de la línea temporal nueva que se ha creado a raíz del cambio. Pero, ¿es esto culpa de Eckels o las repercusiones provienen de más arriba en las esferas de poder? Foucault dice: “Ahora bien, esta delincuencia propia de la riqueza se halla tolerada por las leyes y cuando cae bajo sus golpes está segura de la indulgencia de los tribunales y de la discreción de la prensa.” (Foucault 295). Esto último me lleva a reflexionar sobre la siguiente cita del cuento: “The government doesn’t like us here. We have to pay big grift to keep our franchise.” (Thunder 700). El gobierno conoce las repercusiones del viaje en el tiempo, sino es por una experiencia previa dentro de la experimentación en la que crearon mas líneas temporales (con ello me refiero a universos paralelos, que ya podían existir antes de alterar las líneas originales, pero que con los cambias se amplía más convirtiéndose en una especie de gráfica de spaghetti con muchas más líneas de la presentada arriba) o simplemente basándose en las teorías existentes sobre el tema, pero como el gobierno es democracia y la democracias se abre hasta abarcar el punto en que los candidatos políticos deben pagar por sus campañas políticas y son las grandes corporaciones las que aportan cantidades sustanciales para permitir proyectos descabellados como el que se presenta en el cuento. Y todo este complejo juego de poder recae sobre los hombros de Eckels, quien buscaba aventura, quien viajó al pasado para casar un tiranosaurio rex, quien se deja arrastrar por el miedo al ver la magnitud del evento una vez lo tiene ante él, quien intenta esconderse, se sale del camino y aplasta una mariposa cambiando las líneas temporales sin que nadie se dé cuenta. Es Eckels quien se ve amenazado al final del cuento por Travis quien le apunta una pistola y culmina el cuento con la frase: “There was a sound of thunder.” (Thunder 711). El cuento nos deja ignorante en cuanto a que ocurre con Eckels, ¿lo mató Travis? ¿Es el sonido del trueno un cambio en el mundo físico? ¿Se relacionará con algún cambio en el régimen del poder del momento (del cual se discute al comienzo del cuento: “‘Thank God Keith won. He’ll make a fine President of the United States.’ ‘Yes,’ said the man behind the desk. ‘We’re lucky. If Deutscher had gotten in, we’d have the worst kind of dictatorship. […].’” (Thunder 698).)? La imaginación del lector debe llenar este blanco en el cuento, aunque en el episodio al final en vez del sonido de un trueno se escucha el sonido de un disparo lo que podría implicar con más certeza la muerte de Eckels.  "El hombre que nos da la muerte no es libre de no dárnosla. La culpable es la sociedad, o para estar más en lo cierto es la mala organización social." (Foucault 294-295). Travis se convirtió en el ejecutor de Eckels (en el episodio más que en el cuento que es incertidumbre), pero Eckels posiblemente era un reflejo de su propia sociedad, la sociedad los convierte en esto y luego se deshace de ellos, les brinda la tentación con manos abiertas para luego recriminarles. No hay escape para el error, pues el error lo comete el hombre grande y lo paga el pequeño.

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Conclusión

“Yes,” says Laurent, still smiling and innocent, “what do you
Do at three in the morning?” “Write,” I say, at last. “Write!”
Laurent says, astonished. “Write?” “So as not to be dead,”
I say. “Like you.” “Me?” “Yes,” I say, smiling now, myself.
“At three in the morning, I write, I write, I write!” “You are
Very lucky,” says Laurent. “You are very young.”
                        -Ray Bradbury, “Dancing, So As Not to Be DeadThe Illustrated Men (257-258)

Existen muchas críticas negativas hacia los cuentos y trabajo de Ray Bradbury, algunos tienen bases solidas de críticos literarios y otros contienen críticas no tanto por sus historias pero por su carrera ya que Bradbury nunca cursó estudios universitarios pues que tenía otras responsabilidades. Pero su interés por la literatura lo llevó a conocer muchas obras de grandes escritores como Edgar Allan Poe, William Shakespeare, Jules Vernes, H. G. Wells, entre otros autores que lo inspiraron a seguir leyendo y comenzar a contar sus propias historias. Aun es posible ver esas influencias en cuentos como ‘The Exiles” en The Ilustrated Man o “Usher II” en The Martian Chronicles.
The Golden Apples of the Sun a dejado muchas de las influencias directas que aparecen en sus primeros libros, pero no abandonó la esencia de experimentar con nuevas ideas y personajes como los de los cuentos aquí discutidos, además de interactuar con productores de televisión, lo que lo llevó a escribir para la serie The Twilight Zone y más tarde la serie de sus propios cuentos The Ray Bradbury Theater.
Los cuentos y la serie de una manera u otra más que utilizarlas como comparación de uno y otro hay que apreciarlos como complementos, el leer el cuento no es mejor que ver la serie ni ver la serie es mejor que leer el cuento. Lo que uno quiere decir no cambia lo que dice el otro. Puede que la gran distancia entre la creación de los cuentos (la publicación del libro es en 1952 pero los cuentos ya habían sido publicados en revistas en años anteriores) y de la serie (1985) haya hecho que Bradbury reflexionara sobre sus propias historias, además de la influencia de la propia tecnología que criticaba se volvió contra él y tuvo que aceptar el cambio, pero no por ello abandona la idea original. Bradbury al igual que “el Asesino” (“The Murderer”) ha encontrado su propia arma contra los excesos tecnológico, el propio aparato que critica en “The Pedestrian” se vuelve el arma de influencia para intentar evitar muertes sin sentidos como la de Eckels en “A Sound of Thunder”.
 Son muchos los que critican a Bradbury y pocos los que se toman el tiempo de estudiarlo en realidad, esto lo pude comprobar mientras me informaba para realizar este trabajo, lo que me lleva a preguntarme ¿Bradbury tienen realmente relevancia? Puedo que algunos críticos estudien su trabajo simplemente como obra literatura para ser estudiada y comparada, observando que tan acartonados son los personajes o que tan vivos. No todos los escritores tienen el mismo propósito cuando escriben, al igual que no todos los pintores pintan utilizan el mismo tema o estilo para hacer sus pinturas, como la pintura realista “Arreglo en Gris y Negro” de James A. McNeill Whistler y su otra pintura “Nocturno en Negro y Oro”. Mi punto, es el tan famoso “arte por el arte”, la comparación es nuestra, de quien tiene un interés por comprender a fondo un texto y lo corta y observa en el microscopio para comprenderlo como en las ciencias naturales se estudia a fondo los átomos. El escritor nos presenta su trabajo con respeto (o más bien algunos de ellos), y con minucia lo leemos y damos a conocer a fondo el mensaje, pero el mensaje algunas veces no sale de las páginas del crítico, solo su parecer demasiado subjetivo, parece salir de un trabajo de escuela como opinión personal sobre el autor y el cuento, y no sobre un estudio exhaustivo sobre el texto que es la estrella que sobrepasa al autor. 
A mi parecer los personajes de Bradbury en estos cuento no son acartonado, puede que lo que sí existe (y en esto llega mi comparación con el flâneur), sea un deje de ingenuidad en un mundo demasiado avanzado a su mentalidad en el que las masas dominan y aplastan las opiniones de las minorías. Es Bradbury poniendo su persona a vivir en un ambiente desconocido y que termina siendo hostil. Quien quiera leer historias con fundamentos científicos se debe leer a Isaac Asimov y para historias de personajes ingenuos intentando vivir con lo que les ha tocado se debe leer a Ray Bradbury. No existe comparación entre ambos en estos términos aunque trabajen el mismo género (y puede que existan quienes piensen diferente en este punto). Pero no importa quien tenga razón en cuanto a lo anterior, no importa que Bradbury haya hecho personajes acartonado o no, lo importante es que su trabajo ha llegado hasta aquí, este momento en el que la tecnología parece igualarse a algunas de las descripciones y quiéranlo o no, Brabdbury estaba más cerca de la realidad de lo que tal vez muchos pensaron iba a permanecer en la ciencia ficción durante cien años más.               

Bibliografía:

Benjamin, Walter. Libro de los Pasajes. Madrid: Ediciones Akal. 2005. PDF. 10 de
diciembre de 2011.

Bradbury Ray. “The Sound of Thunder”. The Golden Apples of the Sun. New York:
Harper Collins Publishers, 2011. Libro. 10 de diciembre de 2011.

Bradbury, Ray. The Ray Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip          Dayton. Director: various directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.


Bradley, Larry. “The Butterfly Effect”. Chaos & Fractals, 2010. stsci.edu. Web. 11 de diciembre de 2011.


Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de 2011. 




sábado, 31 de marzo de 2012

II. “The Murderer” en Contexto del Flâneur, su Contraparte Televisiva, Freud y el Castigo Social -Tesina-


Aquí les dejo la segunda parte de mi tesina sobre tres cuentos de Ray Bradbury.
©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.
II.                  “The Murderer” en Contexto del Flâneur, su Contraparte
Televisiva, Freud y el Castigo Social   

“It’ll take time, of course. It was all so enchanting at first.
The very idea of these things, the practical uses, was wonderful.
They were almost toys, to be played with, but the people got too
Involved, went too far, and got wrapped up in the pattern of social
Behavior and couldn’t get out, couldn’t admit they were in, even.
So they rationalized their nerves as something else.”
                                                -Ray Bradbury, “The Murderer” (562)

            “The Murderer” es otra de esas maravillosas distopías de Ray Bradbury, una con un toque de ciencia ficción y locura que nos adentra a un mundo tan real como los tiempos que vivimos. Celulares inteligentes, computadoras, televisores, videocámaras, radios y toda una gama mucho mayor de tecnología, es a lo que posiblemente Bradbury temía cuando escribió este cuento, y con mucha razón. El mundo actual es uno gobernado por la tecnología que busca mantenernos más unidos los unos a los otros pero que a fin de cuentas nos separa mas por la impersonalidad del acto comunicativo inalámbrico que rigen el siglo XXI.
            En esta historia el narrador nos introduce a un psiquiatra (del cual nunca se dice su nombre) y a Albert Brock quien se hace llamar a sí mismo “el Asesino” (“The Murderer”). La historia comienza con cinco canciones que suenan en distintas áreas por las que pasa el psiquiatra, luego habla por una especie de teléfono en la muñeca con su hijo, luego mas áreas con distintas canciones y al llegar a su destino se encuentra con el cuadro mas perturbador: silencio en la celda de “el asesino”. El silencio nuevamente es protagonista de otra historia, al igual que la anterior (“The Pedestrian”) la sala de confinamiento de Brock es su paraíso, su utopía en un mundo con ruido por todas partes. Aquí el flâneur no ocurre únicamente por el simple hecho de vagar por la ciudad como buen poeta observando todo y a todos los que lo rodean, en esta historia Brock se convierte en el flâneur que repele todo lo social porque está cansado de lo cotidiano y del apego extremo a lo tecnológico. “El flâneur vive en la soledad urbana, es decir, la soledad en medio de una muchedumbre. Se abre camino entre la multitud que, a un tiempo, le atrae y le repele.” (Monteleone 79).
Cuando a Brock le preguntan cuándo comenzó a odiar lo tecnológico (más directamente el teléfono) y este dice:
It frightened me as a child. Uncle of mine called it the ghost machine. Voices without bodies. Scared the living hell out of me. Later in life I was never comfortable. Seemed to me a phone was an impersonal instrument. […] Then of course the telephone’s such a convenient thing; it just sits there and demands you call someone who doesn’t want to be called. Friends were always calling, calling, calling me. Hell, I hadn’t any time of my own. […] When it wasn’t the music, it was interoffice communications, and my horror chamber of a radio wristwatch on which my friends and my wife phoned every five minutes. What is there about such ‘conveniences’ that makes them so temptingly convenient? (Murderer 557)
Esto es a lo que Monteleone se refiere; el shock traumático que Walter Benjamin nos explica en Sobre Algunos Temas de Baudelaire:
Nos informa ante todo de la íntima relación que existe en Baudelaire entre la imagen del shock y el contacto con las grandes masas ciudadanas. Nos dice además qué debemos entender exactamente por tales masas. No se trata de ninguna clase, de ningún cuerpo colectivo articulado y estructurado. Se trata nada más que de la multitud amorfa de los que pasan, del público de las calles. Esta multitud, de la cual Baudelaire no olvida jamás la existencia, no le sirvió de modelo para ninguna de sus obras. (Baudelaire 25-26)
Esto es precisamente lo que ocurre con Brock, el shock del que habla Benjamin (que a su vez refiere a Freud) es el entorno sobrecargado del personaje que no encuentra ningún consuelo más que el estupor que vivió durante años con las masas tecnologizadas que de nada le sirven, pero que lo obligan a avanzar dentro de su propio grupo, de lo contrario (o como consecuencia de seguir a las masas) lo lleva a la situación en la que se encuentra. Adentrándome con Freud en la misma línea de pensamiento acerca de los sueños de angustia que presenta como:
Los sueños de angustia no son tal excepción, como ya he demostrado repetidamente y con todo detenimiento, ni tampoco los de «castigo», pues lo que hacen estos últimos es sustituir a la realización de deseos, prohibida, el castigo correspondiente, siendo, por tanto, la realización del deseo de la consciencia de la culpa, que reacciona contra el instinto rechazado. Mas los sueños antes mencionados de los enfermos de neurosis traumática no pueden incluirse en el punto de vista de la realización de deseos, y mucho menos los que aparecen en el psicoanálisis, que nos vuelven a traer el recuerdo de los traumas psíquicos de la niñez. Obedecen más bien a la obsesión de repetición, que en el análisis es apoyada por el deseo –no inconsciente- de hacer surgir lo olvidado y reprimido. (Placer 20)       
Obviamente en la última cita que utilicé de Bradbury, Brock nos cuenta sobre su trauma infantil sobre el teléfono, como este lo aterraba. Esto crea una combinación de elementos: el miedo infantil y el malestar de tener que aceptar la modernidad aunque no sienta aprecio por ella. La negación siempre se va a encontrar presente aunque el individuo decida ignorarla por tiempo indefinido, esto es lo que causa que con el tiempo el miedo se trasforme en un trauma que acaba por explotar de maneras coerciva, causando daños tanto al público como a su persona. Esto constituye de cualquier manera en un crimen, crimen que no está exento de castigo.   
Las máquinas le suministran gigantescas fuerzas, que puede dirigir, como sus músculos, en cualquier dirección; gracias al navío y al avión, ni el agua ni el aire consiguen limitar sus movimientos. Con la lente corrige los defectos de su cristalino y con el telescopio contempla las más remotas lejanías; merced al microscopio supera los límites de lo visible impuestos por la estructura de su retina. Con la cámara fotográfica ha creado un instrumento que fija las impresiones ópticas fugaces, servicio que el fonógrafo le rinde con las no menos fugaces impresiones auditivas, constituyendo ambos instrumentos materializaciones de su innata facultad de recordar; es decir, de su memoria. Con ayuda del teléfono oye a distancia que aun el cuento de hadas respetaría como inalcanzables. (Malestar 16)
Esto es lo que Freud ve cuando redacta El Malestar en la Cultura, las maravillas de una modernidad que el mundo acepta como buenas porque ayudan al ser humano a sobrellevar muchos de sus problemas, pero en el cuento ocurre esto y más, pues no es solo lo que pueda ayudar un teléfono-cámara, es el exceso de poder que ha adquirido el mundo al rodearse de ruidos y aparatos que nos mantiene tan comunicados que no nos permiten estar solos en realidad. El simple acto de Brock de ‘ahogar’ con una cucharada de helado francés de chocolate el radio transmisor de su auto lleva a preguntarle a psiquiatra el por qué, y él responder porque es su favorito y si era buena para el porqué no podía serlo para el equipo (Murderer 559). Esto es el acto real de un asesino, alguien que la inocencia de la explosión traumática intenta acallar (como a él mismo por el mismo medio) a la maquina llenándole ‘la boca’ (bocina auditiva) de helado. El episodio no es muy diferente del cuento en lo que he dicho hasta el momento, lo único que hay un cambio es en el helado, que cambia por una batida de chocolate que derrama sobre el equipo y hace cortocircuito. Pero el mensaje es el mismo, no solo el leer nos hace más convincente el apego al pasado que existe en el texto, pero la visualización en el televisor nos acerca más a la idea bradburiana de una revolución anti-tecnológica. El psiquiatra cuestiona a Brock el por qué él no protesto con las minorías, a lo que Brock responde que lo hizo pero no tuvo efecto ya que la mayoría amaban sus radios y comerciales, es aquí donde se muestra la verdadera capacidad de las masas cuando el psiquiatra le dice que las mayorías mandan y Brock contesta: “But they went too far. If a little music and ‘keeping in touch’ was charming, they figured a lot would be ten times as charming. I went wild! I got home to find my wife hysterical. Why? Because she had been completely out of touch with me for half a day.” (Murderer 560).
Aquí de una vez nos muestra la contrariedad que existe entre el panóptico de Foucault y la prisión de Brock, si el panóptico está diseñada para observar a los confinado, la prisión de Brock le permite estar en soledad y silencio de todo lo tecnológico, la barrera que cruza la tecnología no solo vuelve las cosas impersonales sino a los individuos que se ajustan al avance, y no el avance a ellos. Esta es la protesta de Brock, aquella cometida en la desesperación del trauma, utilizar su encierro como escape social y como medio para comunicar su mensaje, utilizar los medios tecnológicos para acabar con ellos mismos, técnica que de alguna manera me parece que Bradbury intenta llevar a cabo con el episodio y su final completamente distinto del de la historia. En la historia mientras el psiquiatra regresa a su vida cotidiana y el narrador termina el cuento con una oración repetitiva que expresa lo monótono de lo mecánico (“[…] telephone, wrist radio, intercom, telephone, wrist radio, intercom, telephone, wrist radio…” (Murderer 563). En el episodio el psiquiatra regresa a su oficina, escucha todos los sonidos como en el cuento y al final muerde su comunicador como hace Brock cuando entra a la celda y derrama una batida de chocolate en su máquina de fax. El final del episodio parece dirigirse más al mensaje general del cuento en el que con el tiempo las personas verán la razón de los excesos a los que han sucumbido, pero que se niegan como dice Brock en la cita introductoria de este ensayo. Para finalizar esta sección creo que esta cita de Foucault resume en esencia el mensaje tanto del cuento como del episodio: “[…] el condenado exhortaba a la multitud a no imitarlo jamás se está convirtiendo en una escena amenazadora en la que la multitud se ve conminada a elegir entre la barbarie de los verdugos, la injusticia de los jueces y la desdicha de los condenados vencidos hoy, pero que triunfarán un día.” (Foucault 267-268).

Bibliografía: 
1.                   *  Benjamin, Walter. Sobre Algunos Temas en Baudelaire. elaleph.com, 1999. PDF. 10 de
diciembre de 2011.

2.                      *Bradbury Ray. “The Murderer”. The Golden Apples of the Sun. New York: Harper
Collins Publishers, 2011. Libro. 10 de diciembre de 2011.

*Bradbury, Ray. The Ray Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip
Dayton. Director: various directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.

4.                      *Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de 2011.

  * Freud, Sigmund. El Malestar en la Cultura. Librodot.com, 2002. PDF. 11 de diciembre de
2011.
 * Freud, Sigmund. Más Allá del Principio del Placer. derridacastellano.com.ar, 2006. PDF.
11 de diciembre de 2011. 

7.                     *Monteleone, Jorge. “Baldomiro Fernández Moreno, Poeta Caminante”  Cuadernos
Hispanoamericanos. Vol. 429. (marzo 1986) p.79-82.  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. PDF. 10 de diciembre de 2011.


martes, 28 de febrero de 2012

I.“The Pedestrian” en contexto del Flâneur, el Televisor, su Contraparte Televisiva y el Castigo Social -Ensayo-

Esta es la primera parte de mi tesina de bachillerato del programa de Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras para el curso de "El Cuento Moderno". En ella utilizé tres cuentos del reconocido escrito de ciencia-ficción Ray Bradbury, de su libro Las Doradas Manzanas del Sol (The Golden Apples of the Sun). Esta primera parte es sobre el cuento "The Pedestrian". Aquí se los dejo; si desean conocer el resto de este trabajo dejadmelo saber por medio de sus comentarios. 

©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.


“Was that a murmur of laugher from within a moonwhite House?

 He hesitated, but went on when nothing more happened. He

 Stumbled over a particular uneven section of sidewalk. The

 Cement was vanishing under flowers and grass. In ten years

Of walking by night or day, for thousands of miles, he had

Never met another person walking, not once in all time.”

                                                            -Ray Bradbury, “The Pedestrian” (815)

          El reconocido critico Harold Bloom comienza su libro de recopilación de artículos (de distintos autores) sobre Ray Bradbury con una nota que puede ser un poco desalentadora pero que en cierto punto refleja la realidad de su escritura, y hasta cierto punto (en mi opinión) muestra la inhumanidad de la humanidad dentro de los personajes de Bradbury: “Bradbury indeed is one of the masters of science fiction and fantasy, and he is highly inventive and humane. His palpable failure is in style: his language is thin, and his characters are names upon the page.” (Bloom 1). Claro que Brabdury seguía la fuente popular literaria de su generación, la ciencia ficción, pero de entre todos los autores del género que surgieron como Isaac Asimov, H. G. Wells, C. S. Lewis, Jules Verne, entre otros, que tenían una característica mucho más compleja y verdaderamente científica dentro del género, Bradbury nos cuenta historias de ciencia ficción sin detalles técnicos, nos muestra un futuro de cohetes y maquinas que al final acabaran con nosotros y con los estilos de vida más tradicionales. La lectura es uno de ellos, al igual que el pasearse por la ciudad, pues todo esto sería considerado retrograda como si alguien en tiempos presentes pretendiera formar nuevamente la inquisición para perseguir a los judíos o a los musulmanes y quemar libros que no les parecen corrector. Es casi el retorno de un culto religioso de adoración a la máquina que te brinda comodidad y peligro al mismo tiempo.

            Comenzaré con el cuento “The Pedestrian” que cuenta sobre los paseos nocturnos que suele dar por la ciudad el señor Leonard Mead mientras el resto de la población se encuentran reunidas en sus hogares observando el televisor. Suena algo pintoresco escucharlo, puesto que hoy día vivimos parte de esa realidad, que hace casi sesenta años Bradbury lo describiera no debe sorprendernos que el televisor se convirtiera en uno de los artefactos domésticos principales del ser humano. Leonard Mead es un caminante o paseante habitual, es lo que Baudelaire llama el flâneur, aunque si vemos bien en palabras de Domingo Faustino Sarmiento:

El español no tiene palabras para indicar aquel farniente de los italianos, el flaner de los franceses porque son uno u otro en su estado normal. […] El flâneur persigue también una cosa, que el mismo no sabe lo que es; busca, mira, examina, pasa delante, va dulcemente, hace rodeos, marcha y llega al final… a veces a orillas del Sena, al bulevar otras, o al Palais Royal con más frecuencia. (en Monteleone 79).

Es también curioso que el flâneur no es únicamente un caminante que observa, sino que en palabras de Walter Benjamins:

Es la mirada del flâneur, en cuya forma de vida todavía se asoma con un resplandor de reconciliación la futura y desconsolada forma de vida del hombre de la gran ciudad. El flâneur está a un en el umbral, tanto de la gran ciudad como de la clase burguesa. […] En ninguna de ellas se siente en casa. Busca su asilo en la multitud. […] La multitud es el velo a través del cual la ciudad habitual hace un guiño al flâneur, como si se tratase de una fantasmagoría. (Pasajes 45).

Posiblemente cuando comparamos que Leonard Mead se pasea solo mientras que el flâneur se pasea entre la multitud vemos el paralelismo de ambas figuras. Mead busca lo mismo del flâneur, que el flâneur busca de la multitud, busca la compañía en la soledad de la calles, pudiese sonar contradictorio pero el flâneur se pasea entre la multitud intentando encontrar la compañía sabiendo que no va a encontrar nada al igual que Leonard Mead cuando se pasea por las calles vacías en la noche y como en la cita introductoria de este ensayo nunca en todos los años de caminar en la noche se ha encontrado con otra persona. Es una sociedad tan idealizada que el único caminante de la ciudad se pasea en la soledad, acompañado por las aceras vacías y las carreteras libres de vehículos porque la población tiene otro medio de relacionarse muy particular que posiblemente un Baudelaire con su flâneur parisino no hubiese imaginado. Cuando comparamos el cuento con el episodio de la serie televisiva The Ray Bradbury Theater nos encontramos con la misma idea del caminante, pero esta vez el caminante no va solo sino acompañado de un amigo al que convenció, otro aspecto diferente es el de la ilegalidad de su salida nocturna ya que por ello pueden ser arrestados, además de que curiosamente siendo a única supuesta patrulla de toda la ciudad (en el cuento la patrulla es un automóvil y en el episodio un helicóptero, ambos automatizados) siempre dan a parar con ellos, algo que en el episodio es poco creíble (más adelante continuaré hablando sobre la patrulla). El flâneur toma otro concepto en el episodio, pues ya esa soledad, ese compartir con otros caminantes se hace posible al Mead trasmitirle su ideal a su amigo, de pasearse y observar el paisaje, de lo que Benjamins tiene algo que decir al respecto: “El habitante de la ciudad, cuya superioridad política sobre el campo se expresa de múltiples maneras en el transcurso del siglo, intenta traer el campo a la ciudad. La ciudad se extiende en los panoramas hasta ser paisaje,[…].” (Paisajes 40). En el episodio el enfoque de la salida nocturna son los paisajes a diferencia del cuento en el que el enfoque es mas el de caminar por la ciudad vacía y la fuerte crítica al televisor.    

El televisor vino a substituir la soledad colectiva que existía entre las personas de la muchedumbre de la urbe por una soledad individualizada, puesto que las personas ya no tienen que abandonar del todo sus hogares para conocer que ocurre en el mundo. Aunque si puede congregarse un grupo de individuos junto al televisor, la experiencia se vuelve una personal ya que cada individuo puede recibir la información de manera distinta y trasmitir a su vez algún descontento porque otro individuo no haya visto o percibido lo mismo que él, lo que convierte al televisor en una nueva fuente de ambigüedad. Leonard Mead dice en “The Pedestrian”:

‘Hello, in there,’ he whispered to every house on every side as he moved. ‘What’s up tonight on Channel 4, Channel 7, Channel 9? Where are the cowboys rushing, and do I see the United States Cavalry over the next hill to the rescue?’ […] ‘What is it now?’ he asked the houses, noticing his wristwatch. ‘Eight-thirty P.M.? Time for a dozen assorted murders? A quiz? A revenue? A comedian falling off the stage?’ (Pedestrian 815).            

El personaje de alguna manera se mofa de la actitud colectaba de la muchedumbre reunida frente al televisor, mientras él se pasea bajo el aire natural, ellos se encierran en la oscuridad de una soledad de falsa colectividad y ambigüedad, que produce malestar tanto entre las masas como en el individualismo.

In the U.S., the average person spends 40 percent of his/her free time attending to television at some level (Robinson and Converse 1972). The average American family's television set is turned on for about six hours per day. Ninety-eight percent of all households have television sets and 76 percent of the total population watches television on a given night during prime time (U.S. Bureau of the Census 1990). At the current rate of growth, there will be an average of two televisions per U.S. household in 1995. (Adams 118). 

El televisor tal y como ocurre en “The Pedestrian” se ha alojado en cada hogar de los Estados Unidos de América, con su programación y fácil entretenimiento induce de manera inconsciente al aquel espectador a sentarse y pasar horas muertas adquiriendo conocimiento que le puede ser de relevancia al individuo, como puede que no. Esto es lo que Edward Relph nos explica en la siguiente cita:

Mass media conveniently provide simplified and selective identities for places beyond the realm of immediate experience of the audience, and hence tend to fabricate a pseudo-world of pseudo-places. And someone exposed to these synthetic identities and stereotypes will almost inevitably be inclined to experience actual places in terms of them-a fact not missed by the developers of such real-life pseudo-places as Waikiki or Disneyland (1976, 58). (En Adams 121).     

Luego de todo esto aun tenemos por hablar del cuento el final, cuando Leonard Mead de regreso a su casa es detenido por el único vehículo policiaco de la ciudad. Con esto regreso a aquel punto que mencioné sobre las diferencias vehiculares entre el episodio y el cuento. Hablamos sobre como Mead es detenido por la policía automatizada (que no es controlada por ningún ser viviente a distancia sino por un robot) quien cuestiona a Mead sobre sus razones para estar fuera de su casa, a lo que sus respuestas parecen triviales a nosotros (“‘Walking for air. Walking to see’.” (Pedestrian 817).), pero es muy posible que para las leyes de esa distopía bradburiana fuera un crimen salir en la noche, el pensar fuera del parámetro social del momento. Foucault dice: “Para ser útil, el castigo debe tener como objetivo las consecuencias del delito, entendidas como la serie de desórdenes que es capaz de iniciar.” (Foucault 86). ¿El castigo para Leonard Mead? Muy simple, ser internado en el “Psychiatric Center for Reaserch on Regressive Tendencies”, ya que al no estar casado el conductor robótico no tiene forma de verificar su cuartada.(Bradbury 818). ¿Pero de que cuartada habla? Mead pregunta el por qué de su arresto y esa es toda la respuesta que le entrega el robot. ¿Es que caso se criminaliza a los seguidores de la “vieja escuela” (con ello me refiero a las personas que como Mead conservan costumbre del pasado)? ¿Se teme que la población siga su ejemplo y el futuro se vea detenido por una línea de pensamiento? ¿Existe la suficiente substitución de humanos por maquinas para que estas como las historias de Isaac Asimov [I, Robot] lleguen a razonar su posible desaparición si de alguna manera se comienza el desprendimiento de los equipos tecnológicos menores? Todo esto únicamente lo digo en el contexto del cuento ya que el final del episodio termina de forma distinta. El helicóptero puede ser claramente la idea que Foucault presenta como el panóptico (que también aplica a la visión del cuento en cuanto a las rígidas leyes y reglas que se tiene en las prisiones para el control total de los reos), un centro carcelario ideal que con una distribución arquitectónica especifica le permite al vigilante desde una torre en el centro observar a todos los prisionero:

Basta entonces situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar. […] Tantos pequeños teatros como celdas, en los que cada actor está solo, perfectamente individualizado y constantemente visible. […]Cada cual, en su lugar, está bien encerrado en una celda en la que es visto de frente por el vigilante; pero los muros laterales le impiden entrar en contacto con sus compañeros. Es visto, pero él no ve, […]. (Foucault 204-205)

El helicóptero es la torre que todo lo observa en la ciudad, no hay nada que se le escape, apunta con su foco el punto especifico, de esta manera encuentran a Mead y Stockwell (que no aparece en el cuento) ocurre el mismo intercambio de palabras que en el cuento con la diferencia de la falta de emoción de Mead y sin cuestionar demasiado el por qué del arresto ya que el episodio tiende a ser más claro y nos muestra que el gobierno parece ser uno totalitario. Luego de toda una visión futurística de los cincuenta, de apreciar al flâneur como el poeta ambulante que es Leonard Mead, de apreciar el extraño castigo que sufre y la visión panóptica y ominosa de la sinrazón social de esta distopía solo queda pasar al siguiente tema y ver qué nuevo juego propone Bradbury.   

Referencias Bibliográficas:
1.      Adams, Paul C. “Television as Gathering Place”.  Annals of the Association of American
Geographers, Vol. 82, No. 1 (Mar., 1992), p.117-135 Taylor & Francis, Ltd. PDF. 28 de noviembre de 2011.
2.      Benjamin, Walter. Libro de los Pasajes. Madrid: Ediciones Akal. 2005. PDF. 10 de
diciembre de 2011.

3.      Bloom, Harold. Ray Bradbury. New York: Chealsea House, 2011. PDF. 10 de diciembre
de 2011.
4.      Bradbury Ray. “The Pedestrian”. The Golden Apples of the Sun. New York: Harper
Collins Publishers 2011. p.814-819.  Libro. 10 de diciembre de 2011.
5.      Bradbury, Ray. The Ray Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip
Dayton. Director: various directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.
6.      Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de 2011.
7.      Monteleone, Jorge. “Baldomiro Fernández Moreno, Poeta Caminante”  Cuadernos
Hispanoamericanos. Vol. 429. (marzo 1986) p.79-82.  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. PDF. 10 de diciembre de 2011.