“Historia (Inquiry); so that the actions of people will not fade with time.”

Herodotus
The Histories of Herodotus of Halicarnassus


"That is war... To defeat foes in the name of a country. The states affairs of the enemy are inconsequential."

-Marco
Radiant Historia (videogame)


"The Wheel of Time turns, and Ages come and pass, leaving memories that become legends. Legends fades to myth, and even myth is long forgotten when the Age that give it birth comes again."

-Robert Jordan
The Wheel of Time


"Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had imagination, that all knowledge was but remembrance; so Solomon giveth his sentence, that all novelty is but oblivion."

-Francis Bacon: Essays LVIII.
(Epígrafe en "El Inmortal" de Jorge Luis Borges)

"¿Y a mí qué me importa el futuro? Sin duda, Seldon lo habrá previsto y se habrá preparado para él. Llegarán otras crisis en el futuro, cuando el poder del dinero esté tan muerto como fuerza histórica como lo está ahora el de la religión. Que mis sucesores resuelvan sus problemas, como yo he resuelto el nuestro."

-Isaac Asimov

Los príncipes comerciantes

Fundación



©William Rosado Ocasio, 2012-2016
Prohibido el uso de cualquier material escrito en este blog para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.

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lunes, 8 de octubre de 2012

Confesiones de una Bruja -una Novela-


Confesiones de una Bruja está dividida en dos tomos (o volumenes); el primero: "Revelaciones y Secretos" y el segundo: "Dos Reinos de un Mundo".

Esta es la sinopsis general del primer tomo "Revelaciones y Secretos":
Rose Santos Santiago no es cualquier mujer, ella es una bruja del siglo XV que ha decidido relatarle su historia a un joven del siglo XX que se ha interesado por su vida, una vida llena de secretos, profecías, verdades y mentiras, vida y muerte de la que no podrá escapar...

El libro se encuentra en formato de eBook en Amazon (todo el mundo) para Kindle a $1.99 (1,60 EUR, etc.) solo por tiempo limitado. 

El Proximo miercoles, 10 de octubre de 2012 podrán encontralo en promoción de forma gratuita. Pido a todo el que lo descargue que me deje su valoración y comentario (u opinión) en amazon para de esta manera el público conozca más de la novela. Y de tener buena distribución colocaré el segundo tomo que concluye la historia (mientras más rapido, mas pronto la subiré, ya que el final está terminado).

Aquí los enlaces a amazon:

Amazon.com:
http://www.amazon.com/Confesiones-un...s+de+una+bruja

Amazon.es:
https://www.amazon.es/dp/B009MS980Y

sábado, 29 de septiembre de 2012

Promoción: "El Ático Subterráneo y Otros Cuentos”


Gratis desde el domingo, 30 de septiembre de 2012 hasta el lunes, 1 de octubre de 2012 a la medianoche.


Luego de la promoción podrán comprarlo a $0.99.

“El Ático Subterráneo y Otros Cuentos” es una colección de quince cuentos y cuentos breves de varios temas; desde la ficción, ciencia ficción, hasta fantasía. Esta colección no es variada únicamente en géneros sino también en creación, pues aquí pueden encontrar desde mi cuento más reciente hasta algunos de los primeros escritos en mi adolescencia, además de encontrar cuentos para todas las edades. Algunos de los cuentos tienen continuidad, aunque la mayoría encuentran su fin en su última palabra. Así que aquel interesado en continuar y conocer mi ático subterráneo, adéntrese sin miedo y conozca un poco más...

Amazon.com:
http://www.amazon.com/dp/B009J1DE9K

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lunes, 25 de junio de 2012

Publicación en ebook de mi Poemario (con detalles y promoción)

A todos los amantes de la poesía y la ciencia-ficción, pueden conseguir en amazon (para Kindle) mi último poemario (y el primero publicado) "La Máquina del Tiempo y otros poemas sobre el Tiempo-Espacio y el Olvido" a solo $0.99 (por tiempo limitado). Aquí pueden leer uno de los poemas incluídos ("Amnistía a la Humanidad").

*El sabado, 30 de junio de 2012 con motivo de promoción podrán encontrar el poemario completamente gratis para descargarlo por amazon. 

*El miércoles, 4 de julio de 2012 con motivo de promoción podrán encontrar el poemario completamente GRATIS para descargarlo por Amazon a cualquier dispositivo que utilice Kindle (tabletas, smartphones, etc).

*Como última promoción podran encontrar el poemario completamente GRATIS el domingo 22 de julio de 2012 para descargar en amazon (.com, .es, etc.).


©William Rosado Ocasio, 2012
http://www.amazon.com/M%C3%A1quina-Tiempo-Espacio-Spanish-Edition-ebook/dp/B008EEF8VA/ref=sr_1_7?ie=UTF8&qid=1340662316&sr=8-7&keywords=william+rosado

Para dar a conocer un poco más del contenido pondré la descripción:

“La Máquina del Tiempo y Otros Poemas Sobre el Tiempo-Espacio y el Olvido” es un poemario inspirado en distintos trabajo de ciencia-ficción: desde Ray Bradbury (The Golden Apples of the Sun, The Martian Chronicles) hasta series televisivas (Stargate: SG-1, Stargate Atlantis y Doctor Who). En el interior de este poemario encontrarán temas desde las paradojas temporales, juegos dimensionales, pasado, presente y futuro, el Universo y las maravillas (¿o maldiciones?) del olvido...

El poemario incluye 22 poemas. Aquí dejo los títulos:

Arte Poética -Paradoja del Tiempo- *(disponible en las muestras de kindle.)
La Máquina del Tiempo* (disponible en las muestras de kindle.)
Dimensiones
Tiempo
La Brecha
La Sombra del Tiempo
Juventud Eterna
Espacio y Tiempo
Infinito (Este es un conjunto de dos poemas conectados.)
Tiempo sin Fin
El Piano
El Diario
Del suelo al universo
El Péndulo de Galileo
La Tierra, El Mundo y El Tiempo (Este es un conjunto de tres poemas cortos.)
Tatuaje
Cronos
Poseidón
Dos Caminos (Este es un conjunto de siete poemas conectados.)
Líneas Temporales  /  Espacios Temporales (Este es un conjunto de siete poemas conectados.)
Destino
Amnistía a la Humanidad** (Disponible aquí en el blog.)

miércoles, 14 de marzo de 2012

La Selva de las Puertas -Cuento-

Mientras el viajero caminaba a la orilla del río negro, pensó en el final de su travesía en la oscura selva. Durante un año había vivido en esta tierra salvaje de inminentes lluvias y veredas infinitas, la espesura y la niebla eran tan densas como una cortina. El alimento era tan escaso como la seguridad de una noche sin disturbios. Caminó a todo lo largo del río hasta llegar a una cascada, pero esta no era cualquier cascada, pues el agua no llegaba hasta el fondo, sino que subía hasta el cielo hasta perderse de vista. Esta selva tampoco era común, pues el árbol más pequeño medía cinco mil pies y las hojas cambiaban de color dependiendo la hora del día. También las rocas eran muy extrañas, una simple roca podría hacer a cualquiera rico. En cambio había diamantes, los cuales para la gente no tenían ningún valor.

Unos pies antes de subir la cascada, había una roca hueca en la que había una puerta de cristal pulido en un umbral de oro labrado. No era muy común encontrar puertas a través de esta selva, no por nada le llamaban la Selva de las Puertas. Por cualquier rincón se podía apreciar una puerta de madera podrida o de metal corroído. Una puerta lleva a la otra y otra a la otra, nunca se sabe en que parte de la selva pudieras terminar. Pero esta puerta no era igual a las otras, no existía una puerta tan bella y esplendida en todo el planeta Arreit.

El viajero comenzó a recoger diamantes de las orillas y los lanzó al agua, recogió pedazos de madera y los colocó sobre la pequeña pila de rocas, y como lo había planeado tenía un puente hasta la roca hueca. Cruzó con cautela, paso a paso para no caer en las aguas negras del río que llega hasta el infinito, un río que desemboca por el millar de universos que albergan vida de todas formas y colores. El viajero llegó hasta la roca y saltó y cayó firme. Observó de cerca y con cautela la puerta, analizó cada pliegue y labrado de oro y cristal. Tenía un globo con porciones superficiales y criaturas parecidas a él, pero distintas, pues al observar de cerca el labrado pudo apreciar que las imágenes tenían color y una forma definida como los daguerrotipos. Los ojos de esas criaturas eran de muchos colores distintos, sus cuerpos eran de distintos colores, sus portes y figuras eran todas distintas, pero guardaban un parecido con su pueblo.

Dejó de mirar la puerta y volvió a apreciar su entorno, uno muy siniestro y a la vez muy bello, pues guardaba uno de los grandes misterios del universo. Volvió a darse la vuelta hacia la puerta y esta vez se llevó una sorpresa, pues una figura extraña se encontraba de pie justo en frente de la puerta. Una figura cubierta con una fina película de musgo verde, un cabello tan enredado como las lianas de los monumentales árboles, unas uñas de una materia desconocida y una piel tan oscura como el suelo subterráneo de los poblados de su gente. Su forma parecía la de una mujer.

La figura acercó su rostro hasta tenerlo muy cerca al del viajero, y este pudo apreciar su olor a humedad y barro. El cabello de la mujer rozó su rostro y sintió la aspereza de las lianas, y el suave cosquilleo de las diminutas hojas.

-¿Quién eres tú?- preguntó el viajero.

-Yo soy una náyade del río negro. Guardiana de la puerta de cristal y oro.

-¿Qué hay tras esa puerta?

-Hay un mundo muy distinto, pero al mismo tiempo muy parecido. Un mundo que vive en tinieblas y sombras que asesinan sin compasión a aquel que se oponga a las criaturas que gobiernan esas planicies y montañas. En ese mundo el sol brilla mucho más que este, el agua de los ríos es cristalina, y esas rocas brillantes que hay por todo el río valen más que ese líquido preciado que trae vitalidad a todos los seres que habitan el planeta. Allá los árboles no son tan inmensos como estos, pero la luz refleja todo los colores y hacen que se vean tan verdes como los trajes que ustedes suelen usar.

-Suena demasiado bonito para ser tan horrible como comienzas describiéndolo.

-Es cierto, es un mundo muy hermoso, pero los seres destructores que habitan allí, lo reducen a cenizas, y todo lo que una vez fue, se perderá en las espesas nieblas evanescentes.

-¿Por qué me cuentas todo esto? ¿Qué tiene que ver eso conmigo?

-Tu gente no es cualquier raza, pues ustedes provienen de ese mismo lugar de belleza radiante. Pero su origen no es el mismo que el de los destructores. Usted nacieron del suelo, usted son el suelo, ustedes son la esencia del planeta Tierra.

-Y sí provenimos de ese planeta Tierra, ¿Qué hacemos aquí?

- Esa es una contestación que debes aprenderla por ti mismo. Tú deberás cruzar la puerta y, lograr convencer a los destructores, de todo el mal que hacen. Tú, viajero, eres el único que puede abrir los ojos de la humanidad.

El viajero observó con curiosidad a la náyade, mientras esta le sonreía de manera amable y carismática. La náyade se hizo a un lado de la puerta y le dijo –es tiempo de que cruces el umbral y confrontes a la humanidad. Es tiempo de que dejes la selva de las puertas, y te adentres al laberinto de la mente y del mundo.

El viajero encontró los ojos de la náyade y los observó fijamente y ella los de él. Él observaba sus profundos ojos negros, y ella observó los profundos ojos rojos del viajero. Ambos sonrieron al unísono, y se tendieron las manos al mismo tiempo. La náyade tomó la perilla perfectamente tallada como un hexágono y la giró lentamente. Abrió la puerta y un resplandor provino del otro lado de la puerta, cegando por unos instantes al viajero. Caminó hasta el otro lado, cruzó del planeta Arreit al planeta Tierra, cruzó de un viaje a otro, cruzó al más peligro de los destinos; convencer a la humanidad de que la vida vale la pena.


* * *


Todo era tal como lo había descrito la náyade, un mundo de hermosos colores formas, con un parecido al mundo en donde había vivido por muchas décadas. Y es en este mundo, en este paraíso multicolores que encontraría la perdición, aunque también la redención. Y es aquí donde se va a encaminar a un poblado de criaturas muy parecidas a él, pero a la vez muy distintas.

Era un poblado muy antiguo y rural, su vida la habían pasado entre bosques y valles; eran capaces de todo, incluso hasta de matar por lo que no aceptaban.

El viajero se acercó al pueblo y los habitantes lo observaron incrédulos, vieron entrar al demonio a su propio territorio. El viajero comenzó un discurso acerca del mal que ellos causaban a su propio mundo, pero ninguno lo escuchaba, todo preparaban a escondidas una gran hoguera en donde encender al demonio en llamas. Cuando estuvo lista todos se acercaron al viajero y lo tomaron entre todos, lo amarraron al poste de madera y lo insultaron, escupieron y hasta apedrearon. Pero nada hizo que el viajero dejara de hablarles. Ni siquiera el fuego pudo consumir su piel de mármol blanca y reluciente, y todo el pueblo decidió llevarlo al bosque maldito del que había salido.

Al internarse al bosque con el viajero en manos, se dieron cuenta de algo inusual, los lugares donde una vez hubieron claros, se habían tornado oscuros como el carbón, pensaron que de hay provenía el demonio y lo lanzaron sin piedad, viviendo para siempre con el miedo de un demonio de ojos rojos y piel de mármol.


* * *


El viajero, se encontró en una tierra oscura, donde no había nada que produjera un haz de luz potente. Por suerte, sus ojos rojos le permitían ver en la oscuridad y pudo apreciar que se encontraba en una selva, era muy parecida a la de su planeta, pero esta era muy diferente, pues los árboles no eran tan altos como los de su planeta y las puertas que había estaban destruidas. El río estaba seco, y detrás de él había una puerta similar a la que había sobre la roca del río en su mundo.

-¿Qué es este lugar?- se preguntó el viajero.

-Este, mi querido viajero es tu mundo. Alguna vez fue pacifico y hermoso, pero al igual que el mundo de los humanos tu raza se corrompió por la codicia y este fue el precio que pagaron. Esas es la respuesta a una tus pregunta- dijo la náyade del río negro.

-¿Cuál de todas?

La náyade se acercó al viajero e imitando su voz le dijo –y sí provenimos de ese planeta Tierra, ¿qué hacemos aquí?

-No comprendo.

-No tienes que comprenderlo, sólo vívelo. Espera unos minutos, la puerta volverá ha abrirse, y desde ese instante serás bienvenido por siempre. Nadie podrá echarte de allí, sólo aquel que te dejo entrar podrá hacerlo.

-Pero no se como convencer a los humanos de todo el mal que hacen. Ya lo intenté una vez y no lo logré.

-Si fallas sigue intentándolo, si te caes levántate. Nada es imposible. Usa tu encanto, tus habilidades. Para tu gente no era nada fuera de lo normal, pero para ellos será el acto más extraño, terrorífico y fantástico de todos.

-Muy bien, creo que volveré a intentarlo.

-Bien. Demuestra que la raza de los Terraignus no son solo figuras de mármol.

-Lo haré-. El viajero vio la puerta abrirse y corrió hacia ella sin detenerse. La náyade había desaparecido. Y solo era posible ver la selva de las puertas por una fracción de segundos a través del oscuro.

lunes, 12 de marzo de 2012

El Respiradero -Cuento-

Este cuento es parte de la antología de cuentos El Ático Subterráneo y otros cuentos, disponible en Amazon para todo el mundo. Si te agrada este cuentos toma el tiempo de decidir si quieres conocer otras historias de fantasía y ciencia-ficción.

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-El aire era completamente raro por todas partes y el calor sofocante no ayudaba a calmar el desespero colectivo de la población que constantemente le exigían sus gobiernos una mejor calidad de aire para llevar un ritmo normal, lo que de esa forma aumentaría su productividad en las súper ciudades sobrepobladas de seres humanos.  Afortunadamente  los gobiernos habían legislado e impuesto leyes que controlan la natalidad, ya que el aumento de la población había supuesto un aumento en las áreas de vivienda, lo que concluye en la destrucción masiva de los bosques, junglas, selvas tropicales, sabanas, desiertos, y hasta arrecifes en los que se construyen enormes condominios de lujo donde habitan los propios legisladores, gobernantes y aristócratas contemporáneos ansiosos por cazar ballenas, práctica que se volvió legal cuando la mayoría de los mamíferos y ovíparos perdieron sus hábitat y produjeron la extinción en masa de cientos de especies comunes. Todo el mundo está cubierto por una sábana gris de dióxido de carbono de los automóviles a base de los últimos abastos de petróleo. Y es así como comienza el final…

El anciano hizo una pausa. Tomó de la mesa una taza rota de té, y la llevó a sus arrugados labios mientras sus pequeños ojos intentaban observar el remanente de lo que parecían hojas molidas colarse hacia su boca. El otro hombre frente a él lo observaba con una fascinación casi inocente mientras jugueteaba con el exceso de hojas molidas que había sobre la cuchara agujereada con una mano. Con la otra mano se arreglaba de vez en cuando la mascarilla de oxigeno por su problema pulmonar. Observaba constantemente el costoso reloj de pulsera hecho en oro con incrustaciones de distintos diamantes y distintos trozos de madera de arboles extintos.

-Es una historia fascinante- le dice el hombre con simpatía, -pero mi interés es la preciosa posesión que usted oculta tan celosamente del mundo entero. Esa enorme arquitectura creada por la fallecida madre naturaleza. Ese ostentoso y verde árbol que le brinda aire puro a su persona sin necesidad de utilizar uno de nuestros respiradores.

El anciano soltó una tenue carcajada mientras colocaba sobre la mesa la taza vacía. –¿Una historia fascinante? Si, tal vez. Pero muy cierta también. El mundo continúa girando sin necesidad de sus verdes pulmones; la tierra ya no es tierra, es lodo radioactivo, desechos tóxicos, pequeños manojos de cianuro que al simple tacto quema las huellas dactilares de las manos. ¿Usted pretende que yo le muestra el vestigio de la decadencia? ¿Quiere conocer los últimos latidos de este mundo?

El hombre sin pensarlo y cambiando su mirada por una de deseo respondió –Si, deseo ver el último árbol de este planeta.

-¿Está usted tan seguro de que tal árbol existe? ¿Cómo no dudar de la veracidad de las palabras sin evidencia suficiente? ¿Cómo creer un chisme que se ha regado como la pólvora con tanta facilidad?

El hombre no dijo ni una palabra, solo levantó su mano derecha con gesto firme y señaló el respiradero que conecta a todos los hogares, y edificios del país para respirar un solo aire, el aire de la compañía del mismo hombre que señalaba la marca de su poder sobre la humanidad.

-¿El respiradero? La infernal máquina que zumba sin cesar, es peor que el tic tac constante que escucho. No amigo mío, no necesito de aire para respirar, ni alimento para comer, si luz para vivir ni agua para no morir de sed…

El anciano se mantuvo en silencio unos segundos y continuó hablando- Este no es el mismo planeta de hace cien generaciones atrás. Ya nada es verde, todo es gris y negro, lo verde se convierte en exótico para las personas como usted. El árbol que busca es una metáfora de la vida perdida, de aquella nimia inocencia que mantenía el balance entre lo que es correcto y lo que es verdad. Mírese a usted, un hombre a la mitad de su vida con problemas respiratorios que lo obligan a vivir conectado a una maquina con miedo a un pequeño cambio en la energía de la batería que en estos momentos sustenta su sistema. ¿Será la batería lo suficientemente nuevo? ¿Estará demasiado usada como para sostener todo el tiempo que he perdido hablando con este anciano? Muchas cosas se preguntan los humanos sobre el origen y significado de la vida, muchos persiguen la eternidad de las palabras vacías para encontrar que todo era un espejismo de la belleza del lenguaje… Eternidad, que hermosa palabra, tan hermosa que ha decorado mi última oración como un árbol. La estética del leguaje que ya no existe en este tiempo, en este instante. Todos van directo al grano, por eso ya no se imprimen novela sino manuales de uso, ya no se escriben cuentos sino memorandos constantes, no se redactan poemas sino enormes fotografías del pasado ya perdido e inalcanzable, y las del presente carentes de sentimiento alguno.

El hombre comenzaba a perder la paciencia con el anciano, odiaba que la plebe se regodeara con cursilerías obsoletas. -¿Existe?- preguntó casi pronunciando cada sílaba. -¿O no?

-Todo depende de quién lo busque y para qué- dijo el anciano. Sin decir nada más, el anciano se se puso de pie y recogió las tazas de té para dejarla sobre otra mesa. 

-Por favor, debo insistir una última vez, entrégueme el árbol. Usted puede fanfarronear todo lo que quiera, pero si no existe, de dónde saca las hojas con las que prepara su té.- El hombre había perdido la paciencia y había sacado de uno de sus múltiples bolsillo una pistola antigua y cargada.

-Usted viva con sus respiraderos artificiales, yo continuaré viviendo como me fue encomendado con mi árbol. Todos tenemos lo que necesitamos, y usted no necesita lo que quiere.- El anciano se dio la vuelta y vio al hombre apuntándole con la pistola, y sin otra respuesta o juego de palabras le dijo al hombre -¡Fuego!

Y una chispa saltó de la pistola y a una velocidad casi imperceptible una bala traspasó la cabeza del anciano, dejando una enorme mancha roja sobre la pared del fondo de la pequeña estancia. El cuerpo se desplomó instantáneamente, y del agujero en la cabeza continuaba saliendo sangre, una sangre transparente con un leve tono rojizo que alarmó al hombre que aun apuntaba con la pistola a la pared. El hombre intentó ponerse en pie para acercarse al cuerpo inerte. Luego de un minuto lo logró y caminó con parsimonia al cuerpo, aunque su rostro no sabía que esperar y las muecas faciales cambiaban en cuestión de segundos.  El hombre había matado a muchas personas, estaba acostumbrado a lidiar con casos como este. Mientras caminaba sacó de otro bolsillo algo pequeño que cabía en la palma de su mano. Usualmente el hombre tenía algún artilugio mecánica que incluía una cámara, y las fotografías de cuerpos muertos posando sus muertes se habían convertido en su secretos trofeos. Pero este cuerpo, el cuerpo del anciano en específico no se le antojaba fotografiable. Más que algo que alguna vez pudo haber tenido vida y alma, parecía un muñeco roto, uno de los tantos androides que decomisa diariamente su compañía. Recordó las palabras del anciano criticando la fotografía y cierto malestar biliar se impuso en su cuerpo. 

El hombre se inclinó hasta el rostro del anciano, observó la herida supurando y comprendió porque la imagen se le antojaba artificial.

-¡Pero si es un androide!- dijo el hombre demasiado exaltado, tanto que la mascarilla saltó de su rostro y cayó sobre el cadáver mecánico y se manchó con la sangre que el hombre pudo identificar como aceite.

El hombre estiró su brazo para tomar la mascarilla, no tenía aire, se asfixiaba lentamente. Pero su mano nunca alcanzó la mascarilla, pues la mano del anciano/androide la sujetó, la apretó con fuerza y la lanzó lejos.

-¿Quiere usted el árbol?- dijo el anciano con una voz casi metálica y temblorosa. -Todos tenemos el árbol dentro de nosotros. El árbol de la vida y de la muerte, los respiradores naturales que crecían en este planeta, la esperanza ya perdida del hombre tecnológico. Un respiradero artificial, una cámara para conservar el rostro de la muerte al alcance de la mano, el horror de vivir sin acción y morir en vano sobre una cama en paz, la pericia y rapidez de un flash aire clic vacío.-Estiró su mano y tomó la cámara de la mano del hombre asfixiado.

El hombre en los últimos cuarenta segundo intentó preguntar -¿El árbol? ¿Dónde está el árbol? ¿Qué ocurre aquí? No hay aire, no hay ni una gota de oxígeno.- Y cinco segundos antes de desvanecerse en el sueño de la muerte comprendió lo que debió entender cuando vio el cadáver. –No árbol ni aire ni fotografía ni vi…
Lo último que vio y escuchó fue el fogonazo lumínico de la muerte y el clic apagado de la vida.                 

martes, 28 de febrero de 2012

I.“The Pedestrian” en contexto del Flâneur, el Televisor, su Contraparte Televisiva y el Castigo Social -Ensayo-

Esta es la primera parte de mi tesina de bachillerato del programa de Literatura Comparada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras para el curso de "El Cuento Moderno". En ella utilizé tres cuentos del reconocido escrito de ciencia-ficción Ray Bradbury, de su libro Las Doradas Manzanas del Sol (The Golden Apples of the Sun). Esta primera parte es sobre el cuento "The Pedestrian". Aquí se los dejo; si desean conocer el resto de este trabajo dejadmelo saber por medio de sus comentarios. 

©William Rosado Ocasio, 2011
Prohibido el uso de este trabajo para fines comerciales o lucrativos sin el debido permiso del autor.


“Was that a murmur of laugher from within a moonwhite House?

 He hesitated, but went on when nothing more happened. He

 Stumbled over a particular uneven section of sidewalk. The

 Cement was vanishing under flowers and grass. In ten years

Of walking by night or day, for thousands of miles, he had

Never met another person walking, not once in all time.”

                                                            -Ray Bradbury, “The Pedestrian” (815)

          El reconocido critico Harold Bloom comienza su libro de recopilación de artículos (de distintos autores) sobre Ray Bradbury con una nota que puede ser un poco desalentadora pero que en cierto punto refleja la realidad de su escritura, y hasta cierto punto (en mi opinión) muestra la inhumanidad de la humanidad dentro de los personajes de Bradbury: “Bradbury indeed is one of the masters of science fiction and fantasy, and he is highly inventive and humane. His palpable failure is in style: his language is thin, and his characters are names upon the page.” (Bloom 1). Claro que Brabdury seguía la fuente popular literaria de su generación, la ciencia ficción, pero de entre todos los autores del género que surgieron como Isaac Asimov, H. G. Wells, C. S. Lewis, Jules Verne, entre otros, que tenían una característica mucho más compleja y verdaderamente científica dentro del género, Bradbury nos cuenta historias de ciencia ficción sin detalles técnicos, nos muestra un futuro de cohetes y maquinas que al final acabaran con nosotros y con los estilos de vida más tradicionales. La lectura es uno de ellos, al igual que el pasearse por la ciudad, pues todo esto sería considerado retrograda como si alguien en tiempos presentes pretendiera formar nuevamente la inquisición para perseguir a los judíos o a los musulmanes y quemar libros que no les parecen corrector. Es casi el retorno de un culto religioso de adoración a la máquina que te brinda comodidad y peligro al mismo tiempo.

            Comenzaré con el cuento “The Pedestrian” que cuenta sobre los paseos nocturnos que suele dar por la ciudad el señor Leonard Mead mientras el resto de la población se encuentran reunidas en sus hogares observando el televisor. Suena algo pintoresco escucharlo, puesto que hoy día vivimos parte de esa realidad, que hace casi sesenta años Bradbury lo describiera no debe sorprendernos que el televisor se convirtiera en uno de los artefactos domésticos principales del ser humano. Leonard Mead es un caminante o paseante habitual, es lo que Baudelaire llama el flâneur, aunque si vemos bien en palabras de Domingo Faustino Sarmiento:

El español no tiene palabras para indicar aquel farniente de los italianos, el flaner de los franceses porque son uno u otro en su estado normal. […] El flâneur persigue también una cosa, que el mismo no sabe lo que es; busca, mira, examina, pasa delante, va dulcemente, hace rodeos, marcha y llega al final… a veces a orillas del Sena, al bulevar otras, o al Palais Royal con más frecuencia. (en Monteleone 79).

Es también curioso que el flâneur no es únicamente un caminante que observa, sino que en palabras de Walter Benjamins:

Es la mirada del flâneur, en cuya forma de vida todavía se asoma con un resplandor de reconciliación la futura y desconsolada forma de vida del hombre de la gran ciudad. El flâneur está a un en el umbral, tanto de la gran ciudad como de la clase burguesa. […] En ninguna de ellas se siente en casa. Busca su asilo en la multitud. […] La multitud es el velo a través del cual la ciudad habitual hace un guiño al flâneur, como si se tratase de una fantasmagoría. (Pasajes 45).

Posiblemente cuando comparamos que Leonard Mead se pasea solo mientras que el flâneur se pasea entre la multitud vemos el paralelismo de ambas figuras. Mead busca lo mismo del flâneur, que el flâneur busca de la multitud, busca la compañía en la soledad de la calles, pudiese sonar contradictorio pero el flâneur se pasea entre la multitud intentando encontrar la compañía sabiendo que no va a encontrar nada al igual que Leonard Mead cuando se pasea por las calles vacías en la noche y como en la cita introductoria de este ensayo nunca en todos los años de caminar en la noche se ha encontrado con otra persona. Es una sociedad tan idealizada que el único caminante de la ciudad se pasea en la soledad, acompañado por las aceras vacías y las carreteras libres de vehículos porque la población tiene otro medio de relacionarse muy particular que posiblemente un Baudelaire con su flâneur parisino no hubiese imaginado. Cuando comparamos el cuento con el episodio de la serie televisiva The Ray Bradbury Theater nos encontramos con la misma idea del caminante, pero esta vez el caminante no va solo sino acompañado de un amigo al que convenció, otro aspecto diferente es el de la ilegalidad de su salida nocturna ya que por ello pueden ser arrestados, además de que curiosamente siendo a única supuesta patrulla de toda la ciudad (en el cuento la patrulla es un automóvil y en el episodio un helicóptero, ambos automatizados) siempre dan a parar con ellos, algo que en el episodio es poco creíble (más adelante continuaré hablando sobre la patrulla). El flâneur toma otro concepto en el episodio, pues ya esa soledad, ese compartir con otros caminantes se hace posible al Mead trasmitirle su ideal a su amigo, de pasearse y observar el paisaje, de lo que Benjamins tiene algo que decir al respecto: “El habitante de la ciudad, cuya superioridad política sobre el campo se expresa de múltiples maneras en el transcurso del siglo, intenta traer el campo a la ciudad. La ciudad se extiende en los panoramas hasta ser paisaje,[…].” (Paisajes 40). En el episodio el enfoque de la salida nocturna son los paisajes a diferencia del cuento en el que el enfoque es mas el de caminar por la ciudad vacía y la fuerte crítica al televisor.    

El televisor vino a substituir la soledad colectiva que existía entre las personas de la muchedumbre de la urbe por una soledad individualizada, puesto que las personas ya no tienen que abandonar del todo sus hogares para conocer que ocurre en el mundo. Aunque si puede congregarse un grupo de individuos junto al televisor, la experiencia se vuelve una personal ya que cada individuo puede recibir la información de manera distinta y trasmitir a su vez algún descontento porque otro individuo no haya visto o percibido lo mismo que él, lo que convierte al televisor en una nueva fuente de ambigüedad. Leonard Mead dice en “The Pedestrian”:

‘Hello, in there,’ he whispered to every house on every side as he moved. ‘What’s up tonight on Channel 4, Channel 7, Channel 9? Where are the cowboys rushing, and do I see the United States Cavalry over the next hill to the rescue?’ […] ‘What is it now?’ he asked the houses, noticing his wristwatch. ‘Eight-thirty P.M.? Time for a dozen assorted murders? A quiz? A revenue? A comedian falling off the stage?’ (Pedestrian 815).            

El personaje de alguna manera se mofa de la actitud colectaba de la muchedumbre reunida frente al televisor, mientras él se pasea bajo el aire natural, ellos se encierran en la oscuridad de una soledad de falsa colectividad y ambigüedad, que produce malestar tanto entre las masas como en el individualismo.

In the U.S., the average person spends 40 percent of his/her free time attending to television at some level (Robinson and Converse 1972). The average American family's television set is turned on for about six hours per day. Ninety-eight percent of all households have television sets and 76 percent of the total population watches television on a given night during prime time (U.S. Bureau of the Census 1990). At the current rate of growth, there will be an average of two televisions per U.S. household in 1995. (Adams 118). 

El televisor tal y como ocurre en “The Pedestrian” se ha alojado en cada hogar de los Estados Unidos de América, con su programación y fácil entretenimiento induce de manera inconsciente al aquel espectador a sentarse y pasar horas muertas adquiriendo conocimiento que le puede ser de relevancia al individuo, como puede que no. Esto es lo que Edward Relph nos explica en la siguiente cita:

Mass media conveniently provide simplified and selective identities for places beyond the realm of immediate experience of the audience, and hence tend to fabricate a pseudo-world of pseudo-places. And someone exposed to these synthetic identities and stereotypes will almost inevitably be inclined to experience actual places in terms of them-a fact not missed by the developers of such real-life pseudo-places as Waikiki or Disneyland (1976, 58). (En Adams 121).     

Luego de todo esto aun tenemos por hablar del cuento el final, cuando Leonard Mead de regreso a su casa es detenido por el único vehículo policiaco de la ciudad. Con esto regreso a aquel punto que mencioné sobre las diferencias vehiculares entre el episodio y el cuento. Hablamos sobre como Mead es detenido por la policía automatizada (que no es controlada por ningún ser viviente a distancia sino por un robot) quien cuestiona a Mead sobre sus razones para estar fuera de su casa, a lo que sus respuestas parecen triviales a nosotros (“‘Walking for air. Walking to see’.” (Pedestrian 817).), pero es muy posible que para las leyes de esa distopía bradburiana fuera un crimen salir en la noche, el pensar fuera del parámetro social del momento. Foucault dice: “Para ser útil, el castigo debe tener como objetivo las consecuencias del delito, entendidas como la serie de desórdenes que es capaz de iniciar.” (Foucault 86). ¿El castigo para Leonard Mead? Muy simple, ser internado en el “Psychiatric Center for Reaserch on Regressive Tendencies”, ya que al no estar casado el conductor robótico no tiene forma de verificar su cuartada.(Bradbury 818). ¿Pero de que cuartada habla? Mead pregunta el por qué de su arresto y esa es toda la respuesta que le entrega el robot. ¿Es que caso se criminaliza a los seguidores de la “vieja escuela” (con ello me refiero a las personas que como Mead conservan costumbre del pasado)? ¿Se teme que la población siga su ejemplo y el futuro se vea detenido por una línea de pensamiento? ¿Existe la suficiente substitución de humanos por maquinas para que estas como las historias de Isaac Asimov [I, Robot] lleguen a razonar su posible desaparición si de alguna manera se comienza el desprendimiento de los equipos tecnológicos menores? Todo esto únicamente lo digo en el contexto del cuento ya que el final del episodio termina de forma distinta. El helicóptero puede ser claramente la idea que Foucault presenta como el panóptico (que también aplica a la visión del cuento en cuanto a las rígidas leyes y reglas que se tiene en las prisiones para el control total de los reos), un centro carcelario ideal que con una distribución arquitectónica especifica le permite al vigilante desde una torre en el centro observar a todos los prisionero:

Basta entonces situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar. […] Tantos pequeños teatros como celdas, en los que cada actor está solo, perfectamente individualizado y constantemente visible. […]Cada cual, en su lugar, está bien encerrado en una celda en la que es visto de frente por el vigilante; pero los muros laterales le impiden entrar en contacto con sus compañeros. Es visto, pero él no ve, […]. (Foucault 204-205)

El helicóptero es la torre que todo lo observa en la ciudad, no hay nada que se le escape, apunta con su foco el punto especifico, de esta manera encuentran a Mead y Stockwell (que no aparece en el cuento) ocurre el mismo intercambio de palabras que en el cuento con la diferencia de la falta de emoción de Mead y sin cuestionar demasiado el por qué del arresto ya que el episodio tiende a ser más claro y nos muestra que el gobierno parece ser uno totalitario. Luego de toda una visión futurística de los cincuenta, de apreciar al flâneur como el poeta ambulante que es Leonard Mead, de apreciar el extraño castigo que sufre y la visión panóptica y ominosa de la sinrazón social de esta distopía solo queda pasar al siguiente tema y ver qué nuevo juego propone Bradbury.   

Referencias Bibliográficas:
1.      Adams, Paul C. “Television as Gathering Place”.  Annals of the Association of American
Geographers, Vol. 82, No. 1 (Mar., 1992), p.117-135 Taylor & Francis, Ltd. PDF. 28 de noviembre de 2011.
2.      Benjamin, Walter. Libro de los Pasajes. Madrid: Ediciones Akal. 2005. PDF. 10 de
diciembre de 2011.

3.      Bloom, Harold. Ray Bradbury. New York: Chealsea House, 2011. PDF. 10 de diciembre
de 2011.
4.      Bradbury Ray. “The Pedestrian”. The Golden Apples of the Sun. New York: Harper
Collins Publishers 2011. p.814-819.  Libro. 10 de diciembre de 2011.
5.      Bradbury, Ray. The Ray Bradbury Theater. Writers: Ray Bradbury & John Philip
Dayton. Director: various directors. Alliance Atlantis & Miracle Pictures Production, 2004. DVD.
6.      Foucault, Michael. Vigilar y Castigar. Argentina: Siglo XXI Editores, 1976.1era
reimpresión argentina, 2002. PDF. 10 de diciembre de 2011.
7.      Monteleone, Jorge. “Baldomiro Fernández Moreno, Poeta Caminante”  Cuadernos
Hispanoamericanos. Vol. 429. (marzo 1986) p.79-82.  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. PDF. 10 de diciembre de 2011.